Es cada vez más necesario un Juzgado de Ejecución Penal en el Sur

Dos casos puntuales lo demandan

Una serie de decisiones judiciales emanadas desde el Norte provincial ha generado la necesidad de que exista un Juzgado de Ejecución Penal en el Sur de Mendoza.

Dos casos puntuales dan cuenta de esta necesidad: las liberaciones de José Luis Merlo y Facundo Nahuel Lucero (“El Pañalín”). Se cree, teniendo en cuenta los antecedentes de cada uno, que beneficiarlos con arresto domiciliario o directamente la excarcelación responde al desconocimiento de quiénes son las personas que están siendo, de alguna forma, indultadas de sus actos.

El caso de Merlo es increíble, ya que fue condenado el año pasado por haber agredido a su pareja, quien cambió su testimonio para beneficiarlo en el juicio. No obstante ello, fue penado con 1 año y medio de cárcel. Salió antes de lo previsto y al poco tiempo de haber sido liberado, volvió a atacar a Susana (su pareja), quien luego de ser convencida por sus hijos, lo denunció. Tras ser detenido nuevamente, Merlo encontró un gran aliado: el juez correccional Claudio Gil.

El defensor de Merlo, durante la audiencia de prisión preventiva, planteó el arresto domiciliario, lo que fue rechazado por el fiscal interviniente, atento a los antecedentes de Merlo y a las pericias psiquiátricas que indicaron sobre el alto riesgo de fuga en caso de otorgarle la prisión domiciliaria. En contra de esos elementos, Gil falló a favor de Merlo y lo dejó irse a su casa con la vulnerable pulsera electrónica que, dicho sea de paso, también se monitorea desde la Ciudad de Mendoza.

Merlo, como habían advertido los análisis psiquiátricos a los que se sometió, rompió la pulsera, condujo su auto hasta la casa de Susana, quiso incendiar la propiedad, cortó con un machete a su pareja, su hija y el novio, en un hecho que milagrosamente no tuvo consecuencias fatales.

Además de la decisión del juez Claudio Gil, también es cuestionable la determinación del Juzgado de Ejecución Penal que, a varios meses de purgar su condena, otorgó la excarcelación de Merlo.

El caso del “Pañalín”

La liberación de Facundo Nahuel Lucero, alias “El Pañalín”, tres años antes de purgar su condena, es otra de las muestras que dan cuenta de la necesidad de instalar un Juzgado de Ejecución Penal en el Sur.

Antes y después de haber cometido el crimen de Iván Rocco, Lucero no paró de delinquir. Fue favorecido con su estadía en el ex Cose hasta dos años después de haber cumplido los 18. Fue condenado por el Tribunal Penal de Menores y penado con 4 años y 8 meses de cárcel, de los cuales apenas cumplió 1 y ahora nuevamente está en libertad. De regreso en el barrio El Molino, ya empezó una disputa por el poder territorial, lo que tiene a merced de sus acciones a muchos y buenos vecinos de esa zona.

¿Quién firmó la liberación del “Pañalín”? Lo hicieron los integrantes de un Juzgado situado a 240 kilómetros de San Rafael que evidentemente desconocen la conducta del jovencito, que debió permanecer en la penitenciaría hasta el año 2020.

Por lo expuesto, resulta indispensable que la Segunda Circunscripción Judicial, compuesta por San Rafael, General Alvear y Malargüe cuente con un Juzgado de Ejecución Penal.

Esperemos que, para que esto se concrete, no pasen otros 17 años, como sucedió con la aplicación del modificado Código Procesal Penal.

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