Es incierto el futuro de los seminaristas de la diócesis de San Rafael durante este año

Hace unos meses, el obispo de San Rafael, Eduardo María Taussig, informó a toda la feligresía que –por indicación de la Santa Sede– cerraba el Seminario Diocesano “Santa María Madre de Dios”. El cierre se habría dado por a una diferencia en torno a la comunión, en el contexto de pandemia, pues algunos sacerdotes se negaron a acatar la disposición del obispo de distribuir la comunión en la mano, y no en la boca, para evitar el contagio del coronavirus. Además, había advertido que quienes persistían en la desobediencia tendrían sanciones canónicas.
En su momento, indicó que se trataba de “un dolorosísimo tema para todos y para mí también en primer lugar”, pero después de un diálogo con el prefecto de la Congregación para el Clero, el cardenal Bienamino Stella, comunicó la decisión.
Al regreso de Roma, donde se reunió con el papa Francisco, Taussig comentó lo conversado con Su Santidad sobre el futuro de la formación de seminaristas. Expresó que, como Iglesia, siguen las directivas que establece el Papa y sus colaboradores. Por eso, asumen este camino que es una prueba para todos, en especial para los seminaristas.
“El año que viene ellos van a hacer un año de permanencia en sus familias y en referencia a la parroquia, confirmando su camino vocacional, pero no va a ser inmediata la distribución en los otros seminarios”, afirmó el diocesano de San Rafael.
Sobre esta decisión, la docente y profesora de Historia Andrea Greco, conocedora de la situación, dijo a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que “hasta acá no se sabe todavía cuál fue la causa del cierre. Eso es algo que tiene una enorme gravedad, incluso tengo comentarios que algunos padres harían acciones judiciales al respecto porque realmente es difamatorio. El hecho de no dar razones y sobre todo tratándose de una institución que es un internado, pues la gente vive allí, da la posibilidad de pensar cualquier cosa”.
Añadió que “esto deshonra a los muchachos que estaban en la institución, a los formadores, a las familias, es decir, a todos aquellos que han sido testigos de algo que no se dice y que llevó a una resolución de este tipo y además en tiempo récord, ya que el cierre fue anunciado por monseñor Taussig el 27 de julio y el 27 de noviembre el seminario estaba cerrado. Acá nos quedamos sin seminaristas sin que hubiera venido nadie, ningún veedor, ni visitador de Roma. Por eso acá hay cosas oscuras, algo turbio y es una razón más el hecho de que no se clarifiquen estas cosas”.
Recordemos que para acompañar a los seminaristas, se conformará un equipo con sacerdotes, pero quien asuma la responsabilidad del cuidado de cada uno de ellos será el propio Taussig: “Tendremos un diálogo personal y haremos un camino de discernimiento”, sostuvo cuando se realizó el cierre.
Además el Obispo pidió rezar y sacar experiencia de lo que había ocurrido. Aunque es doloroso para todos, seminaristas y familias, indicó también que hay “que aprender de todo lo que ha pasado para que con un camino de humilde comprensión pastoral, vayamos poniendo las cosas bien en toda la Iglesia diocesana”.

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