Escándalo en la causa D’Agostino: interna entre jueces y fuertes acusaciones

La causa contra el exsubsecretario de Justicia de la provincia, Marcelo D’Agostino, sumó este viernes el capítulo más escandaloso desde que se inició el expediente por coacciones en contexto de violencia de género y tenencia ilegal de arma de fuego de guerra. La jueza penal colegiada María Belén Salido rechazó formalmente la recusación que había presentado la defensa del imputado, pero, en un documento aparte de extrema dureza al que tuvo acceso El Sol, fundamentó su decisión de inhibirse y apartarse de la causa.

En ese segundo escrito, Salido ventiló una trama de traiciones, presuntos aprietes y un comportamiento que calificó como “antiético e ilícito” por parte de otro miembro de la magistratura local: el juez Rafael Escot, a quien señaló como el encargado de filtrar el chat privado que la defensa utilizó para recusarla, lo cual él mismo reconoció.

El sismo institucional se desató luego de que los abogados defensores de D’Agostino, Eduardo De Oro y Daniel Sosa Arditi, presentaran como prueba de parcialidad una captura de pantalla del grupo de WhatsApp cerrado e integrado por jueces denominado “Hay juec@s en Berlín”, donde Salido -jueza sorteada para definir la recusación de la conjueza Gonzalez Pina- ironizaba sobre una posible prisión preventiva.

Según detalla el escrito con los motivos de inhibición, tras descartar que el teléfono hubiera sufrido un hackeo, los magistrados del tribunal realizaron un examen comparativo minucioso de la interfaz y los detalles de las capturas de cada uno de los integrantes del grupo. El peritaje casero arrojó una conclusión inequívoca: la única pantalla que coincidía en un 100% con la imagen que la defensa presentó en el expediente era la del Dr. Rafael Escot.

La tensión estalló el pasado miércoles 10 de junio durante una reunión institucional. Tras ser confrontado con las evidencias gráficas por sus propios pares, Escot no tuvo más remedio que admitir que él había realizado la captura y que se la había entregado a la defensa. De acuerdo con el relato de Salido, Escot terminó admitiendo que le había entregado la imagen directamente a D’Agostino debido a la relación de “amistad” que mantienen.

Escot justificó su accionar argumentando que el propio exsubsecretario de Justicia le había pedido expresamente que “le informara si hablaban mal de él” en los ámbitos judiciales. Ante ese requerimiento, Escot le contestó a su amigo: “No han hablado mal de él, sino que han dicho esto”, y acto seguido le facilitó la captura de pantalla que los defensores De Oro y Sosa terminaron acoplando al expediente.

Presiones y una amistad “inentendible e inmoral”

El documento firmado por Salido revela además que, antes de verse acorralado y confesar la filtración, Escot intentó ejercer una suerte de presión sobre sus colegas de tribunal para que se inhibieran en bloque y “sugirió” abiertamente que la causa fuera derivada a otro tribunal, específicamente al Nº 2.

Para la magistrada, el comportamiento de su par es “inentendible” e “inmoral”. En ese sentido, recordó con indignación que Escot ya intervenía en otra causa penal paralela donde D’Agostino se encuentra involucrado por presunto tráfico de influencias, y que en ese expediente nunca se inhibió ni se apartó a pesar de la “amistad manifiesta” que ahora quedó expuesta a la luz del día.

Salido aseguró sentir una profunda afectación personal y profesional debido a “la ilegalidad e inmoralidad del actuar de un colega magistrado”. En uno de los pasajes más severos del escrito, la jueza apuntó directamente contra la estrategia del exsubsecretario, señalando la sospecha de que D’Agostino actuó como “instigador” de la filtración, lo que a su entender implica una maniobra clara de “entorpecimiento procesal”.

“Un juez a su medida”

La jueza denunció que la contraparte utilizó material obtenido de forma espuria para “atacar su honor y reputación”, acusándola falsamente de burlarse del imputado cuando se trataba de un intercambio privado.

En un párrafo con un fuerte peso político, Salido disparó: “No esperaba ni de quien ejerce un cargo de la magistratura, ni tampoco de quien revistió el carácter de subsecretario de Justicia de la Provincia e integró el Consejo de la Magistratura, participando activamente en los últimos tiempos de la selección de magistrados y decidiendo su orden de mérito, un comportamiento antiético e ilícito de ese tenor.

Fustigando el rol de Escot en la protección del imputado, la jueza fue lapidaria en sus conclusiones: “Todo lleva a pensar que Escot no procuraba para su amigo un juez/za imparcial en las causas en que este estaba sospechado, sino uno con una parcialidad a su medida”.

Finalmente, Salido concluyó que la gravedad de los acontecimientos, la filtración de la intimidad del cuerpo de magistrados y las acusaciones cruzadas han quebrado por completo la neutralidad necesaria para dictaminar. Aseguró que la situación le generó una condición de “violencia moral” insalvable, lo que le impide legal y éticamente seguir participando en cualquier causa presente o futura que involucre a Marcelo D’Agostino.

Una más y van: las recusaciones en la causa

La llamativa recusación contra Salido se produjo en un contexto de extrema sensibilidad y tras un derrotero de idas y vueltas que ha dejado al expediente prácticamente sin un rumbo fijo en cuanto a su conducción.

El primer apartamiento: en el inicio de la instrucción, la causa había quedado bajo la órbita de la jueza Eleonora Arenas. Sin embargo, la querella (encabezada por la abogada María Elena Quintero) planteó su recusación debido a la estrecha relación de amistad que la uniría con D’Agostino, tal como comentó este diario. Finalmente, Arenas no llegó a actuar en la causa porque su pliego fue aprobado en el Senado para ascender al Tribunal Penal Colegiado Nº 1 y juró, dejando así su antiguo puesto.

La llegada de la conjueza: tras semanas de inactividad que sembraron incertidumbre en los pasillos judiciales, la Suprema Corte designó a María Jimena González Pina como conjueza para absorber la causa de Arenas. La querella, a través de María Elena Quintero, no tardó en recusarla, argumentando que al ser una aspirante a un cargo judicial carecía de la estabilidad e independencia necesarias frente al peso político del imputado.

El rechazo y el tribunal de alzada: González Pina rechazó el planteo de la querella sosteniendo que su nombramiento era plenamente legal. Ante su negativa de apartarse, el conflicto escaló al Tribunal Penal Colegiado para que dictamine si debe continuar o no.

Fue precisamente en este punto donde la historia tomó un giro inesperado. Para resolver el futuro de la conjueza González Pina, se sorteó a un triunvirato de jueces compuesto por Mauricio Juan, la propia Eleonora Arenas María Belén Salido.

Con la inhibición de Salido, ahora se deberá realizar el sorteo nuevamente para resolver la situación de la conjueza González Pina.

Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/escandalo-en-la-causa-dagostino-interna-entre-jueces-y-fuertes-acusaciones/