Lo que, este fin de semana, se proyectaba como el cierre de la Fiesta Departamental de la Vendimia en General Alvear terminó en un escenario de repudio generalizado. Tras el espectáculo central, el uso de pirotecnia sonora —estrictamente prohibida por la normativa provincial y departamental vigente— provocó la muerte de cientos de aves que cayeron sobre la avenida Alvear Oeste y la plaza principal del departamento.
El fenómeno, que fue captado por los asistentes al evento, mostró una alfombra de aves muertas y heridas en pleno centro alvearense. Según especialistas, el estruendo provocado por los fuegos de artificio generó un estado de pánico y desorientación en los pájaros que pernoctaban en la arboleda de la plaza, provocando choques entre los ejemplares, colisiones contra estructuras y paros cardíacos por el estrés sonoro.

La respuesta oficial
Ante la indignación de la comunidad y de diversas asociaciones ambientalistas, el intendente Alejandro Molero salió a dar explicaciones. El jefe comunal deslindó la responsabilidad directa del municipio, señalando que el espectáculo había sido concesionado a una empresa privada. Según el mandatario, el contrato establecía taxativamente que el show debía ser de bajo impacto sonoro, cumpliendo con la ley de «Pirotecnia Cero».
Molero aseguró que la empresa «incumplió» con lo pactado y adelantó que se aplicarán las multas y sanciones correspondientes. Sin embargo, el hecho ha abierto un fuerte debate sobre la falta de fiscalización previa y la supervisión del evento en tiempo real, dado que las detonaciones se escucharon en todo el radio urbano sin que ninguna autoridad interrumpiera el despliegue.
El siniestro ocurrido en General Alvear es uno de los incidentes más graves registrados desde la puesta en vigencia de las normas contra la pirotecnia sonora, dejando un saldo ambiental que empañó por completo el festejo de los trabajadores de la viña.







