Escasez de vacunas: el necesario apoyo a la ciencia y la tecnología

Según un informe de la organización Médicos Sin Fronteras, que contiene datos de enero pasado, de un total de más de 27,2 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19 entregadas hasta entonces, los países con más recursos acumulaban casi 27 millones (un 99,3 por ciento), mientras que los Estados de ingresos medios solo habían recibido unas 250.000 dosis (un 0,0009 por ciento) y los países en vías de desarrollo, ninguna.
Algunos podrían argumentar que estas naciones, al fin y al cabo, actúan de modo previsible ya que no hacen otra cosa que priorizar sus intereses nacionales. Entonces, no debe sorprender que el pedido presentado por varios países en desarrollo ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que se liberen las patentes de las vacunas solo hasta que se logre vencer la pandemia haya recibido un rotundo rechazo del Reino Unido, Estados Unidos, Suiza y otras naciones europeas.
La pandemia, entre otras cosas, dejó en evidencia el poder real de las naciones que concentran las principales empresas del mundo y donde tienen su sede central las multinacionales de la industria farmacéutica.
Es muy poco probable que el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19, también conocido como sistema Covax, que impulsa la Organización Mundial de la Salud, logre dar una respuesta efectiva a la fuerte demanda de dosis en los países que tienen menos recursos y, por lo tanto, una menor capacidad de compra. De manera que solo el tiempo dirá si esta iniciativa internacional que se propuso para equilibrar un poco la balanza en la distribución de las dosis podrá cumplir con su objetivo.
Esta difícil coyuntura sanitaria debe dejar varias enseñanzas y una de ellas es la necesidad de volver a apuntalar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país y apostar a una mejor formación de los recursos humanos en todos los ámbitos con el objetivo de pensar soluciones para los nuevos desafíos que se presenten en el futuro.