El artista e inventor Lucas Ferragut se radicó en San Rafael y desarrolla imponentes obras en hierro, muchas de ellas inspiradas en figuras del fútbol argentino. Su historia, su técnica y el deseo de que sus ídolos conozcan su trabajo.
Desde su taller en Salto de las Rosas, Ferragut construye un universo propio donde el hierro cobra vida en formas monumentales. Llegó a San Rafael tras haber vivido en Buenos Aires, pero fue una visita casual la que terminó marcando el rumbo de su vida. “El año pasado me mudé acá con mi familia, porque vine de pasada y nos enamoramos del lugar”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.

Oriundo de Neuquén capital, Ferragut encontró en el sur mendocino el espacio ideal para desarrollar su obra. “En Salto de las Rosas nos compramos una casita linda y estamos ahí más tranquilos”, comentó, al tiempo que destacó que allí también instaló su taller, donde trabaja a diario.
Su perfil combina lo artístico con lo experimental. “Yo soy un artista y también soy inventor”, expresó, y en esa línea creó incluso un personaje propio. “Me hice un personaje al que llamo Metalist”, explicó, en referencia a una máscara inspirada en superhéroes. “Es más o menos como el casco de Iron Man, y le puse el visor de la soldadora”, agregó.

La técnica del hierro «a ojo»
El hierro es el material central de su obra. No solo por su resistencia, sino por una conexión personal que atraviesa toda su producción. “A mí me identifica mucho el hierro”, sostuvo. “Todo lo que hago es en hierro”, afirmó, describiendo un proceso creativo que no responde a moldes tradicionales. “A veces me cuesta explicarlo porque yo lo hago todo a ojo. No tomo medidas”, aseguró.
Entre sus trabajos más destacados aparecen esculturas de gran escala, muchas de ellas vinculadas al fútbol argentino. Una de las más reconocidas es la del arquero Emiliano Martínez. “Comencé a hacer una escultura del Dibu Martínez”, recordó, y explicó que la idea surgió en medio de un partido. “Yo me identifico mucho con el Dibu, que a veces se la juega, es rebelde”, expresó.
La obra, según detalló, fue un desafío tanto artístico como físico. “El Dibu fue mi primera escultura de un hombre”, contó. “Lo hice todo con hierro de construcción medio macizo”, explicó, y agregó que “como siete personas tuvimos que moverlo”.

Esculturas monumentales y sueños
Actualmente, el artista avanza con nuevas figuras. “Estoy terminando a Di María, me faltan los botines”, comentó, y añadió que ya cuenta con otras piezas. “Tengo al Dibu y a Messi, con la copa y la túnica”, dijo, en referencia a la imagen del capitán argentino en Qatar.
Sus esculturas no pasan desapercibidas por su tamaño. “Todo supera los dos metros”, afirmó. Incluso, antes de iniciar la serie futbolera, trabajaba en un proyecto de dimensiones aún mayores. “Antes de hacer el Dibu, estaba haciendo un dragón de 21,3 metros”, reveló.
A lo largo de los últimos años, Ferragut desarrolló numerosas obras. “He hecho un Pegaso de siete metros”, enumeró, y también mencionó una de sus creaciones más complejas. “Tengo un Arcángel con articulaciones… que tiene 8,3 metros”, describió.

El entorno familiar y la fe
Su intención no es solo producir, sino también lograr visibilidad. “Ya llevo más de dos años haciéndolo. Todos los días estoy allí en mi taller”, señaló. En ese sentido, ha intentado contactar a los protagonistas de sus obras. “Siempre lo intento, pero no he tenido respuesta”, lamentó.
El entorno familiar también juega un rol importante en su historia. “Mi mamá es chef, mi hermana es una genia de la química, pero también pinta”, contó. A esto se suma la influencia de su padre, ligado al automovilismo. “Mi papá corre en el TC Cuyano con 70 años encima”, destacó. “Tenemos pasión por los fierros”, sintetizó.
Esa pasión, según explicó, se complementa con una mirada espiritual. “Para Dios nada es imposible. Yo siento que esto es un don de Dios”, expresó, dejando en claro que su trabajo trasciende lo técnico.
Ferragut comparte su proceso creativo en redes sociales, donde muestra el paso a paso de sus obras. “En Instagram soy lucas.ferragut2, allí subo todos mis proyectos”, indicó. Con esculturas que superan los dos y hasta los veinte metros, una técnica autodidacta y una fuerte identidad, el artista continúa desarrollando su camino en San Rafael, con el objetivo de seguir creciendo y, quizás, algún día lograr que sus ídolos conozcan el resultado de su trabajo.







