Esfuerzo y cansancio

Entre las palabras que más ha utilizado el presidente Macri para hablarle a la ciudadanía a lo largo de su mandato está “esfuerzo”. El pedido de aporte a todos los argentinos para atravesar los difíciles momentos que –como otras tantas veces- padecemos, tuvo un punto icónico en marzo de este año cuando, en una reunión de Gabinete ampliado, el mandatario afirmó que «claramente hay que poner el hombro, hay que remar un poco más porque de todo lo que se heredó no se sale de un día para el otro, sin llorarla, pero convencidos de que estamos en el lugar correcto”.
Ayer, en el marco del mensaje en el que anunció las medidas económicas que él y su equipo dispusieron para intentar paliar la profunda crisis desbocada el lunes posterior a las PASO, de donde el Gobierno salió visiblemente afectado por la escasa adhesión del electorado, Macri afirmó: “Después de un año y medio muy duro dijeron ‘no puedo más’. Sintieron que durante este tiempo les exigí mucho y que lo que les pedí fue muy difícil, fue como trepar el Aconcagua, hoy están agotados, cansados, enojados. Llegar a fin de mes se transformó en este último año en una tarea imposible muchas veces», para luego dar paso a los anuncios, que incluyeron una modificación en el impuesto a las Ganancias, el congelamiento del precio de los combustibles por 90 días y $ 2.000 para los empleados en relación de dependencia con los sueldos de septiembre y octubre, entre otros.
Más allá de las medidas adoptadas ayer, que muchas voces de la oposición calificaron de “proselitistas” y “populistas”, la idea de “esfuerzo” sigue ocupando la centralidad en los mensajes dirigenciales.
Lo único que parece haber cambiado en la visión de nuestros gobernantes es el hecho de comenzar a percibir, después de demasiado tiempo, que un esfuerzo continuo, sostenido y sin resultados genera cansancio. Y quizás allí resida una explicación a expresiones populares como las del domingo.