La preocupación por el incremento de casos de alcoholemia positiva en mujeres, revelado por el Observatorio de Seguridad Vial, abrió el debate sobre los cambios sociales y culturales en los patrones de consumo. Rogelio Guerrera, técnico en niñez, adolescencia y familia, y especialista en prevención y abordaje de adicciones, dialogó con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 sobre las causas y consecuencias de esta tendencia, además de cuestionar la falta de políticas públicas preventivas en el país.
En primer lugar, Guerrera puso en duda la interpretación de los datos oficiales. “Las estadísticas son una muchas veces una buena manera de mentir”, advirtió, y explicó que “en los más o menos 1.500 casos que hemos tenido, hemos tenido un muy bajo porcentaje de infracciones viales cometidas por mujeres”. Sin embargo, aclaró que eso no significa que el consumo femenino de alcohol sea bajo. “Ha aumentado muchísimo el consumo de alcohol desde hace rato en mujeres, lo que pasa es que no se traduce eso en la estadística quizás al volante”, puntualizó.
El especialista explicó que esta diferencia responde, en parte, a que la mayoría de los controles de alcoholemia se realizan sobre varones. “Los controles se hacen generalmente a los varones, no a las mujeres”, sostuvo, y agregó que “en general el varón maneja, van todas las chicas allí. No diría que es machismo, pero es así”.
Guerrera también hizo referencia a los factores culturales que influyen en esta problemática. “El hombre consume mucho más alcohol, es más cultural del hombre, y la mujer lo reserva para la juntada con las chicas”, explicó, señalando además que “el alcohol daña mucho más a la mujer que al varón, por una cuestión biológica”. Por esa razón, observó que “la mujer se ve mucho más afectada y, como el efecto es displacentero, se aleja un poco más”.
Al analizar la efectividad de los controles viales, Guerrera remarcó que si bien son necesarios, no resuelven la raíz del problema. “Prevención es estar continuo, generar un ambiente saludable, y eso hoy no existe”, subrayó, y fue contundente al afirmar que “los planes preventivos son totalmente ineficaces y paupérrimos”.
El especialista destacó la falta de políticas sostenidas y la ausencia de una estrategia educativa integral. “El sistema educativo no está preparado, los chicos están destruidos, los padres están más mal que los pibes”, describió. En su experiencia, los problemas familiares y la desatención son factores que favorecen la aparición de consumos problemáticos.
Como propuesta concreta, Guerrera planteó la necesidad de alternativas de transporte que eviten que personas alcoholizadas conduzcan. “No tenemos un sistema de Uber en San Rafael ni en Alvear, y sería una solución que generaría trabajo y evitaría riesgos”, aseguró. Además, insistió en la importancia de ampliar el alcance de los controles. “Hay que hacer también controles de drogas, que no se hacen”, advirtió, señalando que “detrás de muchos casos de alcoholemia hay drogas. Hay una cocausalidad, un policonsumo”.
Por último, cuestionó la lógica con la que se aborda el problema desde el Estado. “Los controles son la solución más práctica y visible para los gobiernos, pero no resuelven el problema de fondo”, concluyó Guerrera, insistiendo en que el verdadero cambio vendrá de la educación, la prevención y la conciencia social sobre los riesgos del consumo.







