Especialista en seguridad: “La Argentina está invadida por bandas criminales y necesita soluciones reales, no anuncios”

El especialista en seguridad Daniel Adler analizó la compleja situación delictiva que atraviesa la Argentina y consideró que el escenario actual “es bastante dramático” debido a la expansión de bandas criminales en distintos puntos del país. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, remarcó que “la evolución de la criminalidad en la República Argentina y la ramificación de bandas es muy preocupante”. Según explicó, las organizaciones ya no disputan grandes territorios sino “una manzana, una cuadra o incluso una casa, para poder ‘expendear’ droga”, algo que ocurre tanto en la provincia de Buenos Aires como en otras regiones del país.
Adler señaló que las denominadas “cifras negras” de la inseguridad —es decir, los delitos que no llegan a denunciarse— son cada vez mayores. “Estamos hablando de al menos un 80% de víctimas que optan por no denunciar. Solamente se denuncian delitos de reposición, cuando hay un seguro que cubrir, y en algunos casos tampoco eso se hace”, precisó. El experto afirmó que el descreimiento en la Justicia y la falta de resultados concretos son los principales motivos que desalientan a los ciudadanos a acudir a las comisarías.
El especialista explicó cómo obtienen los indicadores sobre la criminalidad real: “Ahí la gente aporta sus denuncias, un 30% de forma anónima y un 70% a través de redes de colaboradores. Son personas que tal vez fueron víctimas de la criminalidad y sienten que el silencio, de alguna forma, te hace parte del delito”. Ese trabajo, aseguró, permite conocer una radiografía más fiel de la inseguridad en el país.
Respecto de las causas que profundizan el problema, Adler fue categórico: “La falta de eficacia es un factor, claro que sí. También la falta de velocidad de gestión y, en algunos casos, la falta de transparencia”. Consideró además que los anuncios o campañas sin resultados visibles no tienen impacto real: “En materia de seguridad, lo único que importa son los resultados, las acciones que lleven a resultados concretos, no los anuncios por redes sociales o el ‘vamos a hacer’. Lo que necesitamos es mostrarle a la ciudadanía que todos los días hay capturados, que todos los días hay incautaciones de drogas”.
En su análisis, el experto destacó la necesidad de acompañar las medidas de seguridad con políticas de inclusión social: “Paralelamente con el trabajo operativo o reactivo, tiene que haber una estrategia de inclusión comercial. En Argentina hoy día hay cientos de miles de personas, hasta millones, que están viendo qué camino tomar: si el del trabajo, el estudio o el delito”. En esa línea, remarcó que “la única forma de salir de la inseguridad es con progreso y movilidad social ascendente”.
Adler coincidió con la importancia de campañas de concientización, como aquellas que desalientan la compra de productos robados, pero sostuvo que “si queremos tener resultados reales, hay que ser más disruptivos, más pícaros, más astutos y más audaces en la lucha contra la criminalidad”. Para ello, planteó estrategias que denomina de “contrainteligencia civil”, aplicadas con éxito en otros países. “Una de las estrategias que nos dio muy buen resultado en Ecuador y en Colombia fue capacitar a la ciudadanía con cursos de detección de sospechosos mediante lenguaje no verbal. Esos ciudadanos, luego, se integran a una red de colaboradores que pueden denunciar de forma anónima”, explicó.
El especialista añadió que ese trabajo debería complementarse “con una unidad de asuntos internos para la policía y la fiscalía, pero manejada por civiles, no por la misma fuerza, porque si no seríamos juez y parte”. De acuerdo con Adler, la efectividad de este tipo de medidas depende de la voluntad política: “La pregunta es si hay decisión política para tomar estas medidas”.
El experto relató que su equipo presentó recientemente un plan al presidente de Ecuador, Daniel Novoa, con el objetivo de reducir en 90 días la tasa de homicidios del país, que actualmente es de 60 por cada 100.000 habitantes. “Queremos volver a llevar eso a 3,8 cada 100.000 habitantes, como era cuando nosotros manejábamos la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana”, comentó.
Consultado sobre la situación en la Argentina, Adler fue prudente, pero claro: “En la República Argentina, el Ministerio de Seguridad se nutre con las cifras de cada provincia. Por ende, si sabemos que el 80% de las víctimas no denuncian, las estadísticas que tenemos no son las reales. En números, lo que dicen los papeles, somos el país más seguro de Latinoamérica, pero en la realidad tal vez no lo somos y estamos llenos de amenazas por todos lados”. Agregó que “detectar el problema real es el 50% de la solución” y que mientras el país continúe creyendo que está al margen de la crisis regional “no se encontrarán las soluciones disruptivas que se necesitan”.
“Estamos invadidos por el tren de Aragua, por el cártel de Sinaloa en la frontera norte, Jalisco y Nueva Generación”, advirtió, al describir la magnitud de las amenazas que enfrenta el país. En cuanto a los modelos de seguridad que aplican otros Estados, como El Salvador, sostuvo que “cada país es un mundo distinto” y que “El Salvador tuvo la suerte de detener a sus criminales con un cartel luminoso en la frente”. En cambio, dijo, “en la Argentina la criminalidad se camufla con la sociedad, tienen el factor sorpresa y no tienen la burocracia que tienen las fuerzas de seguridad”.
Por último, diferenció entre “mano dura” y “mano justa”, al tiempo que subrayó la necesidad de apostar al progreso: “No hay ningún buen plan de seguridad si no hay un mejor plan de inclusión con progreso. Que todos los argentinos podamos escalar una movilidad social ascendente, esa es la única forma que nos va a sacar de la inseguridad y que de paso nos va a hacer crecer también como potencia”.