Especialistas en alimentación cuestionan el abordaje del proyecto de Ley de Semillas

La Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación convocó a mediados del mes pasado a un plenario de comisiones en busca de lograr dictamen y avanzar en el tratamiento de una nueva Ley de Semillas. Si bien en un principio propusieron que se tratara antes de fin de año, finalmente se abordaría en 2019. De igual manera, las críticas no se han hecho esperar.
Es que en octubre el oficialismo presentó la propuesta de modificación de la Ley de Semillas 20.247. Con esta nueva ley, el actual INASE (Instituto Nacional de Semillas) pasará a ser un organismo con poder policial (similar al SENASA), con el objeto de controlar todas las plantas del país y sus semillas.
“Esto le permitirá un acceso liberado a cualquier campo, o producto de la cosecha, producto elaborado o cultivo del país en cualquier momento, para controlar si el productor pagó efectivamente por los derechos de uso de su material genético. Ahora, según la modificación propuesta, incluirá la propiedad intelectual, tanto sea de un evento transgénico como de una variedad no transgénica desarrollada por métodos tradicionales de fitomejoramiento”, explicó el ingeniero agrónomo Martín Betandcud, a Diario San Rafael.
Añadió que “lo que tememos es que si un productor agropecuario no cumple con la ley sembrando semilla guardada del año anterior, el INASE exigirá los derechos de uso de ese material genético, y exigirá las regalías. Habrá de otorgarles a las semilleras, como Bayer-Monsanto, Basf y otras, la posibilidad de terminar con el ‘derecho de uso propio’ de los agricultores, y cobrar regalías a los productores, que en su mayoría están sufriendo una profunda crisis”.
Opinó que lo importante sería lograr un debate federal sobre esta Ley de Semillas, ya que hace hincapié en tres cultivos: soja, trigo y maíz, el resto de los cultivos no están contemplados. “El contenido del texto que buscan aprobar jamás estuvo en debate público ni fue puesto a consideración en las audiencias que se realizaron en el último tiempo en la comisión, por lo que pareciera ser fruto de la negociación a puertas cerradas de un puñado de corporaciones del agronegocio, excluyendo a la enorme mayoría de los actores involucrados y a ciudadanos y ciudadanas en general”, amplió Betandcud.
En tanto que la licenciada en Nutrición Florencia Navarro mantuvo que “éste no es el primer intento de modificar la ley argentina en el sentido que plantean las empresas y es parte de una ofensiva mundial para poner bajo control corporativo las semillas, que están en la base de todas las cadenas agroalimentarias. Y esto nos afecta principalmente porque va a representar un aumento en los costos de vida de las personas con los alimentos. Además ponemos en riesgo la vida, nuestro alimento cotidiano, la seguridad y nuestra soberanía alimentaria, lo que deja todo esto a ‘merced’ de lo que quieran hacer las grandes corporaciones económicas. Asimismo, tememos que puedan generarse desequilibrios ecológicos, porque habrá una mayor dependencia de los agroquímicos”.
Para concluir, la nutricionista añadió que “el alimento es parte fundamental de nuestra vida; necesitamos alimentarnos para vivir, pero una alimentación mejor, distinta a la actual, exige otros modos de producción y consumo, además de relaciones basadas en otros valores y no sólo una ‘mercancía’ para especular y ganar dinero. Que todos podamos vivir mejor requiere alimentos más sanos, cuidado del ambiente, desarrollo local y, sobre todo, respeto por nuestra vida”.