Cada 31 de octubre se conmemora en Argentina el Día Nacional de las Especies Amenazadas, una fecha instituida en honor al naturalista Juan Carlos Chébez, referente en la defensa del patrimonio natural del país. El objetivo de esta jornada es concientizar sobre la pérdida de biodiversidad y la necesidad de proteger a las especies nativas que hoy se encuentran en riesgo.
En Mendoza, la situación no es ajena: la provincia alberga una gran diversidad de fauna autóctona, aunque muchas de estas especies se encuentran amenazadas por la caza furtiva, el avance urbano, la pérdida de hábitat y los impactos del cambio climático.
Entre las especies ya declaradas monumentos naturales provinciales, y por tanto protegidas legalmente, se destacan el cóndor andino, el choique o suri, el guanaco, la tortuga del macizo, la liebre mara y el pichiciego menor.

Todas son emblemas de la fauna mendocina y cumplen un rol fundamental en los ecosistemas. Varias son parte de las poblaciones del sur provincial.
Nuestra región un refugio natural clave para muchas estas especies, por su diversidad de ambientes.
En los últimos meses, la Legislatura de Mendoza analizó un proyecto para ampliar la lista de especies protegidas, incorporando ocho nuevos ejemplares al régimen de protección: el piche o quirquincho, el cardenal amarillo, el siete cuchillos, el águila coronada, la ranita del Pehuenche, el bagre otuno, la lagartija del Nihuil y el gato andino, uno de los felinos más raros y amenazados del continente.
REFUGIO EN EL SUR PROVINCIAL
Estas especies, muchas de las cuales también aparecen en San Rafael, Alvear o Malargüe, enfrentan amenazas crecientes y requieren medidas urgentes de conservación, que incluyan la protección de su hábitat, el control de la caza ilegal y campañas de educación ambiental.

El reconocimiento anual recuerda que la biodiversidad mendocina es un tesoro irremplazable y que su preservación depende de la acción colectiva. Desde el sur, donde aún sobreviven muchos de estos ejemplares, el desafío es doble: conservar lo que queda y recuperar lo que se perdió, para que las generaciones futuras puedan seguir encontrándolos.







