Esposo de la policía narco estuvo preso por matar a su bebé

Tras purgar una pena de 10 años en la penitenciaría local por el aberrante homicidio, Pablo Víctor Pardo recuperó la libertad y volvió a la Ciudad de Malargüe, donde comenzó una relación con Andrea Oyarzo, auxiliar de la Policía de Mendoza que cumplía servicios en la Comisaría 24ª. 

El caso de la pareja narco malargüina detenida en la Ruta 40, tras cuatro meses de investigación, tiene un antecedente aberrante y que involucra al marido de la mujer policía que se dedicaba a vender droga. En el año 2007, la Justicia lo condenó por el asesinato de su pequeña hija de 9 meses, en un caso que conmocionó a Malargüe.
Apelando al archivo, encontramos que Pablo Víctor Pardo, como se llama el sujeto que cayó junto a Andrea Oyarzo, la policía de Malargüe con la que se dedicaba a comercializar estupefacientes, purgó la condena en la cárcel de San Rafael y al recuperar la libertad, en lugar de reencauzarse en la vida social, eligió la venta de drogas para su rédito económico.
El 8 de mayo de 2007, la Segunda Cámara del Crimen de San Rafael declaró culpable a Pardo del delito “homicidio simple” en perjuicio de su hija de apenas 9 meses y lo condenó a 10 años de prisión, la mitad de lo que había solicitado en su alegato el fiscal Víctor Giambastiani. En tanto la madre de la criatura, Huenú Soledad Rojas, fue absuelta del delito “omisión de auxilio” por el que había sido imputada.
La muerte de la criatura se produjo el 6 de mayo de 2006 y fue, según el expediente, como consecuencia de los reiterados golpes que le aplicó su padre, Víctor Pardo. En ese entonces el homicida tenía 21 años.

El hecho
El 5 de mayo de 2005, la esposa de Pardo se ausentó de la casa de calle Illescas, en Malargüe, en la que ambos convivían. Cuando volvió al inmueble, encontró al sujeto con la beba desvanecida, sin reacción, y Pardo le dijo que “se había caído de la cama”. Ambos se dirigieron al hospital regional del vecino departamento, donde en principio los médicos le diagnosticaron “traumatismo encefalocraneano grave con pérdida de conocimiento”.
“Los médicos detectaron que presentaba estado de inconsciencia, estaba pálida, con arritmia cardíaca y respiratoria, trastornos neurológicos y en estado en coma”, reflejó diario El Sol en un artículo publicado luego del juicio.
La versión de Pardo, sobre la supuesta caída de la beba desde la cama, no convenció a los médicos malargüinos, ya que luego de una serie de estudios, detectaron hematomas en diferentes partes del cuerpo, algunas recientes y otras de días anteriores. Ante esa situación avisaron a la Comisaría 24ª y se inició una causa judicial para determinar las causas de la muerte de la pequeña.
La Fiscalía que intervino en el caso concluyó, durante la instrucción, que Pardo había golpeado a su hija hasta provocarle la muerte. Asimismo, se supo, en esa investigación, que también agredía físicamente a su esposa. En ese contexto, Pardo fue acusado, en principio, de “homicidio agravado por el vínculo” y también el fiscal apuntó contra la madre de la beba, por considerar “un acto de negligencia e imprudencia dejar a la menor al cuidado de su pareja, sin prever el peligro que la conducta violenta de aquel podía ocasionar a su hija”.

Condena polémica
Los jueces Javier Pascua, Raúl Rodríguez y Aroldo Gorri entendieron que los 20 años de prisión que el fiscal Víctor Giambastiani había solicitado para Pablo Víctor Pardo eran excesivos, por eso lo condenaron con 10 años, la mitad de lo que tuvo en cuenta el representante del Ministerio Público Fiscal. Además, no encontraron pruebas para condenar a Huenú Soledad Rojas, a quien el propio fiscal había acusado de omitir auxiliar a su pequeña beba.
La decisión de Pascua, Rodríguez y Gorri generó fuerte polémica por considerar que adoptaron una sanción leve para Pardo en relación al hecho que cometió, independientemente de cuál era el objetivo del acusado. Es que surgió la figura del “dolo eventual”, por la que se consideró que Pardo no tenía intenciones de matar a su beba, pero debió representarse que, mediante los golpes, podía llegar a esa instancia. Pese a haberse representado esa situación, de todos modos la ejecutó.

La excarcelación
Purgada la condena por el homicidio de su hija, Pardo recuperó la libertad y volvió a la Ciudad de Malargüe. En ese regreso comenzó una relación con Andrea Oyarzo, quien es auxiliar de la Policía de Mendoza y cumplía servicios en la Comisaría 24ª del vecino departamento. El jueves, ambos fueron detenidos en el control policial de Zapata, en la Ruta 40, en Tupungato.
Una investigación de cuatro meses, ejecutada por la División de Lucha Contra el Narcotráfico, determinó que Oyarzo y Pardo vendían droga en Malargüe y tenían quien los proveía de la sustancia en Las Heras. Precisamente cuando volvían de ese departamento, fueron detenidos sobre la Ruta 40, lo que dio lugar a una serie de allanamientos donde la Policía encontró elementos de suma importancia para la causa.