Estafas y educación financiera
En los últimos años, San Rafael se ha convertido en una tierra fértil para estafas que fueron posibles, en buena medida, por el desconocimiento de las víctimas de cuestiones financieras básicas.
Hubo desde engaños que prometían rendimientos exorbitantes en euros hasta estafadores que ofrecían ganancias aún más extraordinarias en operaciones con criptomonedas que, por supuesto, eran trampas del tipo piramidal que no tenían otro objetivo que quedarse con el dinero de las víctimas (léase Ganancias Deportivas y otras varias).
Además, hay que tener en cuenta que cualquiera que dispone de un celular hoy puede realizar distintas operaciones, como transferir dinero o comprar productos en tiendas en línea con gran facilidad y sin comprobar quién está del otro lado del mostrador. ¿Quién no se sentiría tentado de convertir una pequeña inversión en grandes beneficios en un corto periodo de tiempo?
Para evitar que las personas caigan en este y otro tipo de engaños similares, es necesario que se promueva la educación financiera para que puedan detectar a tiempo si existe alguna maniobra poco clara y adoptar las mejores decisiones en lo que respecta al manejo del dinero.
Son múltiples y complejos los desafíos que presenta el empleo masivo de nuevas tecnologías para realizar operaciones con dinero (una práctica que se incrementó durante el aislamiento social que se impuso durante la pandemia de Covid 19).
Por eso se afirma que la educación financiera no debe estar ausente en las políticas públicas que se diseñan para hacer frente a la pobreza y la desigualdad, para que el ciudadano de a pie comprenda qué producto financiero puede resultar necesario (o no) para cada etapa de su vida y, al mismo tiempo, pueda desarrollar buenos hábitos y comportamientos para la planificación y administración financiera personal.
Los episodios y hechos mencionados más arriba demuestran que se está frente a un asunto que no es menor. De lo que se trata, en definitiva, es de generar las condiciones para un desarrollo económico sostenible con mayor igualdad de oportunidades para quienes hasta ahora no participan en los mercados financieros formales.