Esto pasaba hace 10 años y hasta ahora no hubo avances

El 24 de octubre de 2014, Día de San Rafael Arcángel, Diario San Rafael mostraba la tapa que ilustra la presente nota. Entre los proyectos para el desarrollo futuro del departamento que se proponían se encontraba la utilización del túnel ferroviario abandonado entre la Cuesta de Los Terneros y la Sierra Pintada.
En ese tiempo desaparecían rieles y durmientes debido al vandalismo y derivado de ello el terraplén se destruía por falta de uso; todo ello ocurría en el tramo de 8 kms entre la Ruta Provincial 191 y la boca norte del imponente túnel; hoy a 10 años de esa preocupación se vuelve a hablar de robo de durmientes y por consiguiente de vías en el tramo del ferrocarril abandonado en ese lugar. Lamentablemente eso ocurre por ser un segmento ferroviario solitario y propenso a ser afectado por delincuentes.
Muchos han sido los intentos por darle vida social a ese tramo tan desprotegido. Desde 2014 y hasta 2020 fueron numerosas las notas publicadas en este espacio pidiendo que se realizara la Variante Baja de la Cuesta de Los Terneros allí, un camino paralelo a las vías que uniera la RP 191 con la Ruta Nacional 144 al sur del cordón de sierras; proyectos de intención de ordenanzas que se archivaron casi sin considerarlos. Al ver que esa idea no iba a prosperar se propuso hacer un camino secundario paralelo a las vías para ser utilizado en casos de emergencias por si se cortaba, por algún motivo, el camino de la Cuesta de Los Terneros propiamente dicho, resultado, nada.
Muchas cosas pasaron en esta década mencionada incluyendo accidentes en la Cuesta, algunos menores pero otros muy graves y que los sanrafaelinos los llevaremos en la memoria por siempre.
Ante la indiferencia por lograr esa ruta paralela a las vías se encaró la cuestión por el lado social y turístico, se publicaron notas periodísticas proponiendo valorar la Quebrada Pintada en ese tramo paisajístico natural incluyendo el túnel ferroviario que allí se encuentra; esa propuesta iba acompañada de la construcción de un sendero ideal para caminatas y andar con bicicletas y disfrutar allí las hermosas vistas que tiene ese paso horizontal de la Sierra Pintada, paralelo a las vías, resultado, nada.
Esa quebrada tiene lugares naturales muy bellos para admirar y otros realizados por el ser humano que le dan valor cultural (antigua Escuela La Pintada) o el mencionado túnel con sus 170 metros de largo, fantástica obra de ingeniería que se destaca en la zona.
Todos esos intentos de hacer algo tenían doble propósito, por un lado lograr una ruta plana para atravesar la Cuesta, principalmente para transporte de carga pesada y de pasajeros, o un camino de emergencias o un sendero para deportistas y a su vez ello permitiría ser custodios de la infraestructura ferroviaria en ese solitario tramo. Nada se logró.
A principios de este año se realizó el último control del estado de situación en ese tramo, con filmación mediante dron, no habiendo novedad al respecto. Quienes lo hicieron, son aficionados que defienden lo que queda del patrimonio ferroviario departamental, que conforman el Grupo Sanrafaelino Amigos del Ferrocarril, con limitados recursos particulares y que valoran los datos aportados sobre el daño realizado, como ocurrió en estos días y lo dan a conocer mediante las redes sociales.
Han pasado 10 años y la Quebrada Pintada con su riqueza paisajística de excelencia, su cultura, sus obras ferroviarias notables, a pesar del abandono, sigue esperando ser aprovechada para que se disfrute y proteja y se deje atrás tanto tiempo de abandono e indiferencia.
Ojalá la portada de Diario San Rafael dentro de diez años muestre un sendero para el esparcimiento, iluminado y seguro, con miradores frente a las mejores vistas paisajísticas de la quebrada, tal vez en forma paralela exista un camino de emergencias por si se corta la cuesta o muestre una variante baja permitiendo el paso de transporte de cargas y de pasajeros o un moderno tren uniendo San Rafael con Malargüe nuevamente; algo debe pasar en esta próxima década en este maravilloso lugar.

por Enrique Mario Barrera