Estos son los tatuajes de los que más nos arrepentimos los argentinos

En el cuello me había tatuado el nombre del papá de mi hijo. Cuando me separé lo tapé con un tatuaje de estrellas, pero cuando empecé a pensar en entrar en la policía me borré por completo el tatuaje», cuenta Romina Lamela, de 29 años. Ese no es el único tatuaje visible por fuera de su futuro uniforme policial que desaparecerá de su cuerpo: actualmente está en proceso de quitarse del brazo una media «manga» que combina flores, un picaflor y el nombre de su hijo.
Aunque se piensa a los tatuajes como un gesto -de amor, artístico, de expresión- visible para toda la vida, son muchos los que por diversas razones se arrepienten de llevarlos sobre la piel, y deciden sacárselos (o al menos lo intentan). Mangas, nombres de parejas y tribales lideran en la actualidad el ranking de tatuajes que llegan al consultorio de quienes se dedican a borrarlos, aunque nunca falta una cara de Messi o de Maradona que se parece bastante poco al rostro de esos ídolos deportivos.
A continuación, el ranking de tatuajes borrados señala a los antiguamente tan populares «tribales», de esos como los que lucía Britney Spears. «Son comunes en mujeres, que se los hicieron hace varios años y hoy a los 40 ya no las representan y se los quieren sacar», explica el especialista.
Un grupo aparte de tatuajes que llegan al consultorio de remoción, y bastante numeroso, es el de aquellos que se borran para dejar espacio en la piel a nuevos diseños. «Esta es una demanda que está creciendo mucho. La gente que está en el mundo del tatuaje y que tiene ahora 40 o 50 años tiene quizás el típico tribal de los 90 y quiere hacerse algo que hoy esté de moda», cuenta Cueva, y agrega: «No todos se pueden sacar, pero algunos se pueden atenuar en un 70% como para permitir volver a tatuar esa área».
Este último comentario nos lleva a la inevitable pregunta: ¿cuáles son los tatuajes que se puede sacar y cuáles no?

Los que responden
La tecnología láser para la remoción de tatuajes ha avanzado significativamente en los últimos años, y existen en la actualidad dispositivos como el Picosure que emiten pulsos ultracortos que permiten eliminar el pigmento de los tatuajes. Pero no todos responden de la misma forma; algunos rebeldes permanecen allí resistiendo los embates del láser.
«Los tatuajes caseros, hechos con tinta china, son los más fáciles de sacar -explica Cueva-. Los profesionales van a otra profundidad, son tintas especiales, entonces cuesta más removerlos. Hay que pensar en un mínimo de 3 y hasta 15 sesiones dependiendo de cada caso en particular. Ahora bien, borrar una espalda completa no es posible, conviene tener como parámetro una superficie total de 30 centímetros cuadrados a tratar».
Otro dato a tener en cuenta es que no todos los colores responden de igual modo al calor del láser. Mientras que el negro y el rojo salen más fácilmente, el blanco es prácticamente imposible de remover.