Un reciente estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) ha puesto en evidencia el creciente estrés económico que afecta a la mayoría de los argentinos. Julieta Vera, investigadora del ODSA-UCA, destacó que el informe, que abarca datos desde 2010 hasta 2024, revela un empeoramiento de la situación económica de los hogares, especialmente en las clases medias y medias bajas. El informe de la UCA reveló que el indicador de estrés económico superó el 50% por primera vez desde la postpandemia en 2021
Este estudio complementa el indicador tradicional de la tasa de pobreza por ingresos al incorporar la autopercepción de los hogares. «La investigación busca responder a preguntas claves: ¿les alcanzan los ingresos a las familias para llegar a fin de mes? ¿Pueden ahorrar? «No solo es un indicador de endeudamiento, sino que tiene que ver con esta autopercepción», afirmó la investigadora en una entrevista que brindó a FM Vos 94.5.
«El informe muestra que entre 2010 y 2024, la situación económica de los argentinos ha empeorado. Se observan picos de preocupación en los años 2015-2016 y 2017-2019. En la coyuntura más reciente, entre 2022 y 2024, el deterioro es notable, impactando de manera más acentuada en las clases medias y medias bajas. Este empeoramiento, en parte, se debe a la reestructuración y recortes en los subsidios y un cambio en los precios relativos de tarifas y servicios, lo que disminuye el ingreso disponible de los hogares y aumenta los gastos fijos», observó Vera.
La brecha entre datos y percepción
Aproximadamente el 50% de los hogares argentinos manifiestan que sus ingresos no les alcanzan para vivir, una cifra que se eleva al 80% en los estratos más bajos. Incluso entre aquellos que no son pobres por ingresos (es decir, están por encima de la línea de pobreza), alrededor del 30% percibe que sus ingresos no les son suficientes. «Si bien estos indicadores pueden generar controversia, son altamente valiosos porque reflejan la tensión entre las necesidades y las posibilidades reales de la gente», subrayó la investigadora.
La investigadora también abordó la extendida creencia popular de que la pobreza es una elección o una falta de esfuerzo individual. En ese sentido, la entrevistada fue enfática al afirmar que el ODSA-UCA se aparta de esas visiones, tanto de quienes culpan a las personas por no trabajar como de quienes critican a quienes cobran programas sociales. «El observatorio considera la situación argentina como un problema estructural, vinculado a la estructura productiva y económica del país, y cómo esto impacta en un mercado de trabajo fragmentado y segmentado, con empleos de baja calidad e informalidad», remarcó.
Diálogo con el gobierno y la necesidad de complementar indicadores
Vera comentó que, a lo largo de la historia del observatorio, los estudios y diagnósticos siempre han buscado llegar de manera directa a los gobiernos de turno, independientemente de su color político. Sin embargo, reconoció que estos informes nunca fueron muy bienvenidos. «Obviamente, no les gusta que les estén diciendo lo que refleja la realidad y dar cuenta de las privaciones», aseguró.
Finalmente, la investigadora defendió el rol del observatorio como una entidad que monitorea, da debate y da cuenta de las privaciones y los cambios, tanto en la situación socioeconómica actual como en la histórica y estructural. «Si bien el ODSA-UCA considera y utiliza la tasa de pobreza por ingresos, es sumamente esencial trabajar sobre la complementariedad de los índices e indicadores. Incluso multidimensionales, para evaluar las privaciones de los hogares, una postura que genera debate tanto en el ámbito político como académico», concluyó.







