Estudiantes de la Escuela Manuel Belgrano diseñaron dispositivos para facilitar la inclusión de un compañero con movilidad reducida

La comunidad educativa de la Escuela Técnica Manuel Belgrano, ubicada en Salto de las Rosas, lleva adelante un proyecto que combina creatividad, solidaridad y formación técnica. Docentes y alumnos de cuarto año de la orientación mecánica trabajaron durante varios meses en el diseño y la construcción de dispositivos que permitan a un estudiante que utiliza silla de ruedas participar activamente en las prácticas del taller, garantizando así su inclusión y seguridad.

La iniciativa, denominada “Acceso Total”, surgió en el marco de un trabajo interdisciplinario y bajo la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Según explicó la profesora Natalia Rivera, el grupo se propuso “trabajar en sí para la inclusión de jóvenes y niños que tuvieran inconvenientes en la altura o en la movilidad”. En este caso, el foco estuvo puesto en un alumno de primer año que comenzó a cursar las materias prácticas.

“Lo que se trabajó con los chicos fue realizar la adaptación del taller mecánico para llevar a cabo las prácticas, siempre teniendo en cuenta la seguridad y comodidad de la persona”, detalló Rivera a FM Vos 94.5. La docente destacó además que el estudiante “participó constantemente en todo, porque cuando los chicos comenzaron con el diseño y con las adaptaciones antes de la construcción, fue todo lo que ellos investigaron y consultaron con ese chico”.

El proyecto se dividió en tres partes, cada una liderada por un grupo distinto de alumnos. Morena Palacios fue una de las encargadas y explicó: “El proyecto en general se llama ‘Acceso Total’, el cual consistió en tres proyectos más. A mí me tocó realizar el tablero móvil, que es una estructura que permite poner un tablero de electricidad, neumática o hasta incluso un pizarrón, y que ajusta a la altura y comodidad del ocupante”.

La joven señaló que “no fue tanto el problema de las estructuras, sino más bien de ver cómo las medidas de aguante iban a subir y bajar, cómo se iba a sostener”.

Por su parte, Ariela Maña desarrolló el banco de trabajo regulable, que resultó esencial para el área de ajuste del taller. “Tuvo que realizarse en un lapso de tiempo bastante corto, debido a que la siguiente sección del taller a la que rotaba este estudiante iba a ser la de ajustes, donde hay mesones hexagonales con una altura que a él se le dificultaba llegar”, explicó.

Ariela detalló que “este banco de trabajo tiene un sistema de regulación de altura que consta de dos caños laminados, uno que actúa como soporte principal y otro que encastra dentro del anterior, con un corte longitudinal y un sistema de fijación con tornillos”. Además, precisó que “en la parte de ajuste se trabaja mucho con la morsa, donde este banco regulable que hemos hecho tiene una morsa en uno de los extremos”.

El tercer dispositivo fue desarrollado por Pablo Collado, quien se encargó de la plataforma elevadora para silla de ruedas. “A mí me tocó ayudar en la creación de la plataforma elevadora para silla de ruedas”, indicó, agregando que “la idea principal está en pleno proceso. Este proyecto es para poder trabajar como operario en máquinas en las cuales necesita tener la altura de una persona parada”.

Pablo contó además que buscan “para un futuro hacerlo con neumática, con pulsadores, por el cual no va a necesitar ayuda de terceros”, lo que permitirá que el alumno pueda manejar el sistema de forma autónoma.

La profesora Rivera resaltó el compromiso y la iniciativa de los jóvenes. “Las ideas surgieron pura y exclusivamente de ellos. Nosotros se les plantea la situación y se les da el objetivo, que era mejorar la accesibilidad dentro del taller y garantizar la inclusión de todos los estudiantes. Ellos, a partir del relevamiento de todo el taller, empezaron a buscar en qué podían ayudar y en qué podían trabajar para que una persona con disminución de altura o movilidad pudiera trabajar activamente y segura dentro del área taller mecánica.”

Asimismo, la docente explicó que “los trabajos están coordinados de manera mecánica. Cada uno tiene su forma de funcionamiento, porque los chicos hasta cuarto ven todo lo que es mecánico. A partir de quinto y sexto ya ven lo que es automatización y neumática o hidráulica”.

Desde la dirección de la escuela, Andrea Pozo, directora del establecimiento, destacó el valor inclusivo y comunitario del proyecto. “Es una escuela que va a recibir a esos chicos que en otros lugares no se adaptan. A veces esos chicos no van a una escuela técnica por el hecho de pensar que no van a poder”, afirmó.

Además, la directiva remarcó que “los chicos de los cursos superiores están viendo todas las necesidades que tenemos nosotros en la escuela. Incluso ellos están en contacto con algunos lugares donde se hacen las adaptaciones para poder seguir ampliando este proyecto”.

Pozo también aprovechó la ocasión para invitar a la comunidad a la exposición anual de proyectos: “Los invitamos para el 14, este viernes, de las 16 a las 21 horas, donde van a mostrar todos los proyectos que ofrecen nuestras dos tecnicaturas”.

El trabajo conjunto entre docentes y alumnos de la Escuela Técnica Manuel Belgrano no solo demuestra el nivel de compromiso con la formación práctica, sino también un claro ejemplo de empatía y responsabilidad social. La inclusión, en este caso, se traduce en acción, innovación y aprendizaje compartido.