Estudio del INTA mostró las zonas con más lluvias y mejor disponibilidad de agua en el Sur de Mendoza

El INTA Rama Caída compartió recientemente una serie de mapas técnicos que permiten comprender mejor cómo se distribuyen las precipitaciones y el agua útil en los suelos del Oasis Sur mendocino, una información clave para la producción agrícola y la gestión eficiente del recurso hídrico en la región.
Los trabajos forman parte del proyecto de “Zonificación agro-productiva del oasis irrigado por los ríos Atuel y Diamante”, elaborado con datos del período 2010-2020, y muestran importantes diferencias entre distintas zonas del sur provincial.
LLUVIAS
Uno de los mapas refleja la variabilidad espacial de las precipitaciones anuales. Allí puede observarse que los sectores ubicados principalmente al norte y oeste del oasis presentan los niveles más bajos de lluvias, con registros promedio de entre 225 y 275 milímetros anuales. En contraste, hacia el sur y el este aparecen zonas con mayores acumulados, alcanzando valores cercanos a los 400 milímetros por año.

Desde INTA remarcaron que Mendoza es una provincia caracterizada por la aridez y que, debido a las escasas precipitaciones, la actividad productiva y la vida cotidiana dependen casi por completo del agua proveniente de los ríos y de los sistemas de riego artificial.
“El agua es un recurso estratégico y conocer cómo se comporta el suelo ayuda a mejorar la eficiencia en el uso del riego”, destacaron desde el organismo.
AGUA ÚTIL
En paralelo, también se difundió un segundo mapa vinculado al llamado “agua útil” o “agua disponible del perfil edáfico”, es decir, aquella que el suelo logra retener y que efectivamente puede ser aprovechada por las raíces de las plantas.
El informe explica que esta capacidad depende de varios factores, entre ellos la textura del suelo, la profundidad y su estructura o porosidad. Los suelos más arenosos, por ejemplo, tienden a perder agua rápidamente, mientras que aquellos con mayor contenido de arcilla o limo pueden retenerla por más tiempo.

Según el mapa, las zonas marcadas en tonos marrones representan áreas con baja capacidad de almacenamiento hídrico, donde los cultivos pueden sufrir estrés hídrico con mayor rapidez. En cambio, las áreas verdes corresponden a suelos más profundos y con mejor capacidad de retención de agua.
La información resulta fundamental para productores y técnicos, ya que permite ajustar estrategias de riego, optimizar el uso del recurso y planificar mejor la producción agrícola en un contexto de creciente preocupación por la disponibilidad hídrica en Mendoza.
Además del aporte científico, desde INTA buscaron acercar estos conceptos a la comunidad con una explicación sencilla y didáctica, invitando a reflexionar sobre la importancia de cuidar cada gota de agua en una de las provincias más áridas del país.