Mendoza cuenta con un stock ovino de aproximadamente 117.000 cabezas, de las cuales más del 80% se concentra en el sur provincial, principalmente en Malargüe y San Rafael.
En nuestro departamento hay poco más de 33 mil animales, mientras que el territorio malargüino tiene más de 49 mil ejemplares, siendo los dos productores más grandes de la provincia.
Estas zonas se destacan por sus extensos campos de secano, ideales para la cría de ovinos, actividad que representa una fuente clave de ingresos para pequeños y medianos productores.
Para garantizar una producción eficiente y evitar pérdidas reproductivas, es fundamental contar con carneros en óptimas condiciones al momento del servicio.
En este contexto, el monitoreo del estado de los reproductores es una práctica clave que se viene impulsando en el sector.

Recientemente, el ingeniero zootecnista Pablo Dri, de la Dirección Provincial de Ganadería, junto a técnicos del INTA Rama Caída, llevaron adelante una jornada de revisión pre-servicio de carneros con productores del sur mendocino.
Durante la actividad, se evaluó el estado general de los animales, sus aplomos, dentición y el estado de los órganos reproductores.
Además, se extrajeron muestras de sangre para el diagnóstico de brucelosis y se identificó a los carneros revisados con caravanas.

La metodología de evaluación fue práctica y participativa, permitiendo que los productores adquirieran experiencia en la examinación reproductiva de sus carneros, una herramienta clave para mejorar la eficiencia del servicio y reducir pérdidas en la majada.
El trabajo conjunto entre los organismos técnicos y los productores apunta a fortalecer la producción ovina en la provincia, mejorando la sanidad y el rendimiento de los rodeos, en una actividad que sigue teniendo un gran potencial en el sur mendocino.







