Evalúan la utilidad de la biopsia líquida en el cáncer de hígado

El grupo de investigación del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) en España, que estudia las enfermedades hepáticas y está dirigido por el doctor Manuel de la Mata, es muy activo en el campo del cáncer de hígado y del trasplante hepático.
Desde el año 2015, una de sus líneas de investigación se centra en la utilidad de la biopsia líquida en pacientes con hepatocarcinoma que van a ser sometidos a extirpación del tumor, bien mediante resección quirúrgica o mediante trasplante de hígado.
Dicho trabajo ha demostrado que, tras la cirugía, muchos pacientes mantienen células tumorales circulantes durante más de un mes, lo cual les expone a un riesgo de reaparición del tumor en el futuro. No queda claro qué mecanismos pone en marcha el tumor en estos casos para engañar al sistema de defensas humano de forma que no detecte y elimine las células tumorales circulantes.
En la actualidad, el grupo GC02 del IMIBIC se ha propuesto ir más allá y estudiar, no solo el fenómeno de liberación de células del hepatocarcinoma a la circulación sanguínea, sino además analizar las mismas para desenmascarar los mecanismos de evasión al sistema inmune, así como determinar su potencialidad para anidar en otros órganos y formar metástasis.
El cáncer de hígado llamado hepatocarcinoma es la principal causa de muerte en pacientes con cirrosis hepática. La biopsia del tumor no suele ser necesaria para el diagnóstico dado que las pruebas de imagen (TAC y resonancia) son altamente específicas. A ello hay que añadir el hecho de que la biopsia de hígado es una técnica compleja, molesta para el paciente y no exenta de riesgos. Esto hace que el hepatocarcinoma sea el único tumor maligno que no precisa ser analizado al microscopio previo a su tratamiento.
La mayoría de los tumores, particularmente el hepatocarcinoma, son capaces de lanzar células cancerosas a la sangre para así crecer y desarrollar metástasis, incluso en órganos alejados del tumor inicial.
La biopsia líquida es una técnica revolucionaria en el campo de la oncología, la cual permite, a partir de una muestra de sangre de tan sólo 6 ml, localizar y aislar células tumorales circulantes.