La reciente decisión del Gobierno nacional de habilitar la importación simplificada de autos cero kilómetro por parte de particulares ha despertado expectativas y preguntas en el sector automotor. Para conocer con más precisión cómo funcionará este mecanismo y qué implicancias tendrá sobre los precios, las concesionarias y el mercado de usados, Diario San Rafael y FM Vos 94.5 dialogaron con Alejandro Lupo, vicepresidente de la Cámara de Comercio Automotor de la República Argentina.
En primer lugar, Lupo aclaró que esta medida no incluye a los vehículos usados, que siguen sujetos a otras normativas. “Esto es nada más que para autos nuevos, no es para autos usados”, señaló, al tiempo que recordó que “la importación de autos clásicos usados existió siempre” a través de un régimen específico que contempla ciertas condiciones de homologación.
Según explicó, la principal novedad es que “los particulares se podrán importar un auto de manera particular, cero kilómetros desde el exterior” sin necesidad de contar con la tradicional Licencia de Configuración de Modelo (LCM), comúnmente llamada homologación. Esto implica que cualquier persona podría traer un vehículo que ya esté disponible en Europa, Estados Unidos u otro mercado, siempre que cumpla con las exigencias impositivas.
En cuanto a los costos, el referente del sector automotor detalló que el proceso mantiene la misma carga impositiva que rige para terminales o importadores. “Vas a tener que pagar el 35% de arancel de importación, el 4% de la tasa estadística y el 21% de IVA”, indicó. Además, advirtió sobre dos aspectos que deben tenerse en cuenta: “No lo podés vender por un término de dos años” y “tenés que conocer a tu proveedor del exterior”.
Aunque la posibilidad resulta atractiva para ciertos consumidores, Lupo remarcó que no siempre es una operación conveniente. “Sí sirve importar un auto que acá no lo puedas conseguir, por ejemplo un Tesla. Pero si vas a importar un auto que se comercializa normalmente en cualquier concesionario argentino, y que no es de alta gama, perdés plata”, expresó.
Este nuevo régimen ya está vigente, y se espera que los efectos comiencen a verse en el corto y mediano plazo. “A partir de cuatro, cinco, seis meses, esos autos ya van a empezar a ingresar al país. Va a estar lindo ver por la calle autos que solamente uno los veía en Europa o en Estados Unidos”, sostuvo.
Respecto de los vehículos eléctricos e híbridos, Lupo aclaró que existe un cupo de importación específico: “Esa importación de 50.000 autos híbridos y eléctricos es solamente para las terminales y para los importadores. Son autos que no superan los 14.000 dólares FOB y están exentos de ese 35% de arancel”. La intención del Gobierno, explicó, es “que haya una competencia de precios”.
Este ingreso de nuevas unidades eléctricas también tendrá consecuencias sobre los valores del mercado local. “Seguramente se tendrán que acomodar un poco a la baja los precios de los autos usados. Porque al tener un auto eléctrico por un valor de 30 millones de pesos, eso va a hacer que el auto usado seminuevo baje un poquito de precios”, analizó. Sin embargo, aclaró que no todos los usuarios están en condiciones de utilizar autos eléctricos: “Tal vez los híbridos, pero no el eléctrico, por un tema de autonomía”.
En relación al presente del mercado, Lupo brindó un panorama alentador. “Este año fue un año muy bueno, tanto para la venta de autos nuevos como de autos usados. Las proyecciones de autos nuevos ya se volvieron a subir”, afirmó. Inicialmente se estimaban entre 400.000 y 450.000 unidades nuevas, pero ya se está hablando de “cerca de 700.000 autos, un poquito más”.
El mercado de usados también muestra signos de récord. “De enero a junio se vendieron 900.000 autos. Podríamos decir que estamos cerca del récord del año 2013, que fue 1.850.000 autos. Si sigue la tendencia, estaríamos en un año récord de venta de usados también”, proyectó. Según indicó, gran parte del motor de esta recuperación está en el interior del país, gracias al impulso de economías regionales como el petróleo, la minería y la agricultura.
Otra característica interesante del mercado actual es la coexistencia de dos segmentos de consumo muy marcados. “Si uno ve el ranking de venta de los cinco primeros autos usados, el primero y el tercero son autos chicos para uso de ciudad, y el segundo, cuarto y quinto son camionetas. Notamos dos mercados totalmente distintos”, describió.
Por otro lado, Lupo resaltó el impacto que han tenido las políticas de financiamiento en la reactivación del sector. “Hay incentivos a la compra de autos y de camionetas. Hoy el Banco Nación sacó una línea de préstamos personales, que no son prendarios, con una tasa nominal anual del 38%, que es una tasa muy atractiva”, comentó.
Finalmente, se refirió al reciente aumento de precios que algunas marcas aplicaron como consecuencia de la suba del dólar. “Entre el 60 y el 70% de un auto que consideramos nacional son insumos importados. Y con la liberación del dólar, si estamos entre esa banda de 1.000 y 1.400 pesos, es lógico que si sube el dólar, ese aumento del dólar se traslade a los precios”, explicó.
No obstante, aclaró que no todas las terminales reaccionan de la misma forma. “Hay terminales que por política prefieren no aumentar lo que lo deberían aumentar para ganar una penetración en el mercado. Y hay terminales que dicen, si mi costo es este y mi margen de utilidad es este, esto es lo que tengo que aumentar”.
En cuanto a cifras, señaló: “Algunos precios aumentaron el 3%. Hubo una terminal que aumentó más, que primero mandó una lista del 5% y después la llevó al 12%. Pero no fue toda la línea, fueron algunos modelos puntuales”. Según Lupo, se trató de unidades que “hacían cuatro o cinco meses que no aumentaban”, aunque reconoció que “un salto del 12% es un salto muy grande”.







