“Fake news” y campañas proselitistas

En los últimos años, las noticias falsas o “fake news” han dominado la escena en las campañas proselitistas y muy probablemente nuestro país no sea la excepción en este 2019 eminentemente electoral. De hecho, la batalla comunicativa ya está en marcha y es sin cuartel. Cada día, ideas y temas pugnan por nuestra atención para provocarnos una reacción, movilizarnos o persuadirnos.
El fenómeno de las “fake news” es motivo de debate en todo el mundo desde que demostró su capacidad de injerencia en los procesos electorales por medio de las redes sociales. La intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, que encumbraron a Donald Trump en la Casa Blanca, fue el emergente más visible del problema. Pero lo cierto es que al menos 18 países vieron afectadas sus elecciones entre 2016 y 2017 por la proliferación de noticias falsas online, advirtió la ONG Freedom House en su informe “Libertad en la Red 2017: Manipulación de redes sociales para socavar la democracia”.
Este tipo de práctica es una amenaza contra cualquier sistema democrático y todos los actores deberíamos aportar lo propio para evitarla. Por un lado, y aunque parezca una candidez el pedido, la clase dirigente evitando que sus “usinas” de información divulguen noticias o datos falsos con la única intención de atraer votos mediante el descrédito del rival.
Si, como en general se estima, los protagonistas políticos partidarios no asumen dicha responsabilidad, somos los ciudadanos quienes debemos actuar con prudencia a la hora de consumir, creer y viralizar informaciones falsas y, por tanto, malintencionadas.
Lo que subyace detrás de todo esto es otro fenómeno no menos preocupante: la falta de propuestas o logros propios que podrían evidenciar los candidatos en pos de lograr la voluntad popular. Pareciera que la única forma de aparecer como atractivos para el votante es menoscabando al resto de los candidatos. Con ese nivel de clase dirigente, claramente estamos lejos de mejorar como país.