Familiares en Brasil cavan para encontrar los cuerpos

Bajo un sol candente, Tereza Ferreira Nascimento escarbaba en el lodo con herramientas de jardinería en busca de su hermano Paulo Giovane dos Santos, resignada a la realidad de que probablemente estaba muerto seis días después del desplome de una presa que liberó un torrente de desechos.

A medida que continúan las labores de búsqueda y rescate, las autoridades intentan retardar el torrente de barro rojizo con altas concentraciones de óxido de hierro que baja por un riacho y amenaza con contaminar un río mucho más grande que provee de agua potable a poblaciones de cinco estados.

Tras el colapso de la represa propiedad de la compañía minera Vale, un mar de lodo cubrió varias zonas de la ciudad de Brumadinho, en el sureste de Brasil. Hasta el momento se ha confirmado la muerte de 84 personas y 276 desaparecidas.

Podrían pasar días o semanas antes de que se hallen muchos de los cuerpos, ya que el barro tiene varios metros de profundidad. Los bomberos deben trabajar con cuidado para no quedar atrapados.

Las imágenes de video subidas a las redes dan cuenta de la dificultad de los rescates.

Los esfuerzos para limpiar los daños medioambientales causados por ese incidente siguen en marcha, y Machado Torres dijo que reparar los causados por el accidente del viernes supondrá «un gran esfuerzo para recuperar cualquier tipo de vida».