Festejo de chicos, responsabilidad de adultos

Como cada año, la llegada de la primavera y los festejos por el Día del Estudiante son esperados en San Rafael por jóvenes y adultos. Los chicos buscando conmemorar una de sus celebraciones más tradicionales y los adultos intentando que la misma se desarrolle con la mayor dosis de tranquilidad y seguridad posible.
En este último sentido, dirigentes políticos y de la seguridad ciudadana locales coincidieron esta semana en que, más allá de la conducta que pudieran desarrollar los festejantes, sus adultos responsables deberán hacer un aporte fundamental para lograr el objetivo de no empañar el festejo con malas noticias. En esa inteligencia, restringir al máximo el consumo de bebidas alcohólicas y no dejar solos a los chicos fueron las recomendaciones que puntualizaron los organizadores de los operativos de seguridad que se desarrollarán durante el fin de semana venidero.
Las instrucciones de las autoridades tienen que ver con que, en años anteriores, algunas acciones descontroladas y hasta fomentadas por los mayores (algunos transportaban alcohol en sus vehículos para evitar los controles policiales y/o dejaban a los chicos librados a su suerte en lugares riesgosos) terminaron en hechos dañosos y casi cercanos a la tragedia.
Habitualmente, y más en días de celebración como los que se avecinan, los adultos nos preocupamos –o, al menos, eso decimos- por el comportamiento de nuestros jóvenes. Hablar de “la juventud” presupone asumir temas que son sumamente bastos pero que los mayores hemos optado muchas veces (demasiadas) por relacionarlos acotadamente con aspectos negativos o disvaliosos.
Sin embargo, y también hay que decirlo, los adultos (los padres en este caso) habitualmente no les brindamos a nuestros jóvenes buenos ejemplos, pretendemos que nuestros hijos hagan cosas que nosotros mismos no somos capaces y, muchas veces, le cedemos interesada e irresponsablemente el cuidado y hasta la integridad de nuestros chicos a otros, fundamentalmente el Estado.