Ayer alrededor de las 22, luego de haber sido bendecidos por monseñor Marcelo Mazzitelli, cientos de personas partieron caminando rumbo al Valle Grande, en el marco de la 50ª edición de la peregrinación a la Virgen, evento organizado por la Pastoral Juvenil.
Como adelantó nuestro diario, acompañados por personal de la Policía de Mendoza, de Cruz Roja por cualquier eventualidad médica, una ambulancia y vehículos de apoyo, los fieles partieron rezando rumbo a la Virgen, donde se celebró una misa cuando llegaron.
Antes de partir, algunos de ellos dialogaron con Diario San Rafael.

Hernán Palacios, quien participaba por cuarta vez consecutiva, siempre con los mismos dos amigos, manifestó que es un momento del año muy especial. “Le debo mucho a la Virgen, le debo mucho porque me recuperé gracias a pedirle por mi salud ante una enfermedad por la que pasé. Siento que tengo el deber moral de estar acá, de ayudar a otros y de insistirle a mis amigos con participar”, dijo y añadió que “esto es algo que se hace de corazón, por amor a Dios y a nuestra Santa Virgen, es algo que toda la sociedad tiene que tener en cuenta”.
María Isabel Aguirre estaba ahí con su esposo, Nicolás. “Siempre que podemos venimos. Nos casamos hace 22 años y tenemos dos hijos que no viven ahora en San Rafael, que estudian en Mendoza. Yo siento que si estamos bien, si tenemos la posibilidad de pagarles estudios a nuestros hijos y de tener nuestra casa y una vida cómoda es gracias a Dios, a su amor”, expresó María, a lo que su marido añadió: “Somos una pareja feliz y esto es un momento especial, un momento de adoración a nuestra Virgen”. “Nos conocimos en una misa hace casi 25 años, y desde entonces estamos juntos, por eso siempre digo que si somos pareja es justamente gracias a Dios”, exhibió con orgullo. “Por supuesto que implica un esfuerzo, somos grandes y realmente son más de 30 kilómetros caminando, lo cual no es sencillo, pero justamente está ahí el desafío”.

El padre Guido Cáseres, quien es oriundo de General Alvear, viajó a San Rafael especialmente para esta procesión. “Un año jubilar como 2025 es un momento para la reconciliación, conversión y también para una verdadera renovación espiritual. Las personas que están acá presentes buscan eso, todos buscamos eso. Esta procesión es un acto de amor que transmite mucho, que entrega mucho a mucha gente que no está ya que lo que hacemos es rezar por toda la sociedad”, enfatizó y concluyó: “Por mi tarea como sacerdote, he tenido la posibilidad de participar en otras procesiones en otros puntos del país, pero ésta a la Virgen del Valle Grande es una de las más hermosas no sólo por la experiencia desde lo religioso o por lo bello del lugar, sino también por la calidad de la gente que camina al lado. Es algo digno de hacer, de disfrutar”.
Si bien Policía Vial informó que al inicio de la peregrinación iban unas 600 personas, se fueron sumando muchísimos fieles a lo largo de la avenida Balloffet, la Isla del Río Diamante y toda la ruta hasta el punto de llegada en Valle Grande, por lo que la misa se desarrolló frente a la mirada de miles de personas.







