Fieles del Sur se manifestaron nuevamente contra el cierre del Seminario

Continúa el conflicto dentro de la Iglesia católica en nuestro departamento, debido al futuro cierre del seminario mayor Santa María de Dios. En este caso, alrededor de un centenar de personas se acercaron hasta las puertas del Obispado (avenida Rivadavia y Buenos Aires), tras una manifestación de las que participaron alrededor de 300 fieles. Uno de los que suele destacarse dentro del grupo es el médico Miguel Ángel Soler, quien se refirió al hecho de violencia ocurrido en los últimos días, como fue la rotura de neumáticos al auto del Obispo.
Como viene ocurriendo desde hace algunas semanas, una vez más los fieles se acercaron a las puertas del Obispado a fin de criticar el cierre del seminario, como así también para pedir la renuncia de monseñor Eduardo María Taussig.
Personal de Policía de Mendoza debió cerrar la circulación vehicular en la avenida Rivadavia, a fin de evitar cualquier accidente, debido a la presencia de manifestantes sobre la calzada, portando banderas argentinas y del Vaticano. Por otra parte, pegaron una serie de letreros en las paredes y en la puerta del edificio, mediante los cuales comunican que hay “curas perseguidos” y “fieles avasallados”.
El sábado un grupo de desconocidos en Malargüe rompió los neumáticos del auto en el que se trasladaba el Obispo también a modo de protesta, lo que constituye un delito. Al respecto, el doctor Soler señaló: “Yo no sé quién lo ha hecho, no estoy en eso; no lo apruebo, dado que uno es responsable de sus actos; si vamos a poner a los niños o a las señoras como responsables de eso, no lo podríamos hacer, yo no lo haría, lo que sí puedo destacar es que lo peor que puede haber es la corrupción de la verdad, manipular la palabra de Dios, eso no lo puede hacer ningún fiel, ningún sacerdote ni ningún obispo”. Agregó –comparando aquello con el cierre del seminario– que “es mucho más grave lo que está pasando”.
“Le pedimos a la Santísima Virgen que proteja la obra de su hijo, que es la Iglesia, y Ella es madre, por lo tanto nos dejamos guiar por Ella y aceptamos todo lo que el Señor y la Virgen nos vayan indicando; el camino es el de la Cruz. Estos tiempos son para descubrir a Dios, saber por qué estamos en este mundo, qué es lo que debemos hacer y para eso tenemos que pedir auxilio, porque nosotros somos insuficientes, por más inteligentes humanamente que seamos, si no tenemos la luz de Dios, estamos perdidos”, señaló.