Fin de la moratoria: ¿qué desafíos enfrenta el sistema jubilatorio argentino?

El gobierno nacional ha decidido no renovar las moratorias previsionales, generando un debate sobre el futuro del sistema jubilatorio. Aquellos que no logren adherirse a la moratoria antes del 23 de marzo y no cuenten con los 30 años de aportes necesarios, tendrán opciones limitadas para acceder al beneficio. Para profundizar en esta cuestión, dialogamos con Milos Maggi, investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
«Si bien estamos de acuerdo con el presidente en que no hay que renovar las moratorias, no nos parece suficiente. Todavía queda mucho trabajo pendiente por hacer», dijo Milos Maggi al inicio del reportaje.
En ese sentido, planteó que uno de los principales problemas generados por las moratorias es la «doble cobertura». «El sistema de las moratorias implica que personas sin los aportes suficientes reciben beneficios similares a quienes sí los realizaron, generando inequidad. Además, produce insostenibilidad financiera. La alta cobertura lograda a través de moratorias ha impactado en haberes jubilatorios muy bajos. La solución no es seguir modificando las moratorias, sino buscar un equilibrio que garantice tanto la cobertura como los haberes dignos», opinó.
Luego, indicó que aproximadamente dos tercios de quienes llegan a la edad de jubilarse apelan a la moratoria porque no cumplen con el mínimo de 30 años de aportes. «El 52% tiene menos de 10 años de aportes. El 30% tiene entre 10 y 25 años. Sólo el 18% restante junta entre 25 y 30 años de aportes. Estos datos muestran que hay una gran dispersión en la densidad de aportes de las personas que llegan a la edad de jubilarse. De esta manera, se evidencia la alta dependencia del sistema en las moratorias y la necesidad de reformas», reflexionó.
En ese sentido es que expuso la necesidad de avanzar hacia un sistema previsional más equitativo. «Si bien es positivo que exista la PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), tiene dos grandes falencias. El primero es que no reconoce aportes realizados por debajo de los 30 años. Es decir, una persona con ningún aporte y otra con 29 años y 11 meses de aportes reciben la misma PUAM. El segundo es que no permite seguir trabajando, cuando las jubilaciones contributivas sí lo hacen», criticó el especialista.
«Hay que ajustar los parámetros del sistema en relación a la demografía. Estamos en un contexto en el que algunos factores poblacionales se han comenzado a invertir. La esperanza de vida aumenta y la tasa de natalidad disminuye» advirtió.
Por último, dijo que es indispensable trabajar sobre el ordenamiento integral del sistema previsional. «Entre los puntos centrales se debe abordar los altos índices de informalidad que existen en el mercado laboral. Lo ideal es lograr avanzar hacia un mercado laboral mucho más sano que cree empleos en blanco y de mejor calidad que permita robustecer el sistema previsional, más allá de las reformas que se puedan aplicar», concluyó.