El libre mercado da la posibilidad a los comerciantes a tener su ganancia por los servicios de venta de lo que ofrecen, es lógico y deseable para el progreso de los pueblos. Pero cuando la situación económica se complica y aparece alta inflación, peligro de recesión o hiperinflación hay cambios notables en el comportamiento comercial. En forma casi generalizada comienza a aplicarse el lema “sálvese quien pueda” y la solidaridad pasa a un segundo plano; no podemos negar que ese accionar cambia las reglas de juego y la especulación aparece. Ejemplos de lo antojadizo que puede ser el campo comercial en nuestro país abundan, desde que la Cámara de Librerías admita que este año los útiles escolares sufrieron un aumento de 250% con respecto a la anterior campaña cuando la inflación fue menor, así lo indica. Consultada la razón de ese elevado aumento explican que por más que el papel, cartón y otros elementos con los que se fabrican se producen nacionalmente hay componentes que “vienen de afuera” como las tintas que al ser importados elevan los costos, ¿algo justifica tamaño aumento o la especulación y lo antojadizo triunfa como siempre? Escuchar la palabra del presidente de la Federación de Almaceneros Fernando Savore muestra que gran parte del desfasaje de precios se da en el papel que juegan los mayoristas en la cadena comercial, y como la especulación en precio y calidad se manejan caprichosamente y lo ven con algunos faltantes de mercadería durante un tiempo y luego aparecen listas con disminución de precios para determinados productos, y al averiguar la razón es que la fecha de vencimiento con los que vienen son inminentes; el caso de la leche explicó, tuvo un aumento de 48 % desde los primeros días de enero hasta inicios de febrero pero que diciembre representó el mes de mayor descalabro de precios donde los mayoristas aumentaron las cosas a su antojo. Casi todo es especulación, lo que mezclado con el estancamiento salarial muestra el daño social que se produce y los que más sufren son los bajos salarios o los trabajadores informales, además de jubilados y pensionados. Otro raro comportamiento comercial se da en casos como el que expresó un responsable de Carnes Rizzo del gran Mendoza, quien mostró que los depósitos frigoríficos están llenos de carne, principalmente asado, que no se ha vendido por merma de la demanda y debido a los abusivos aumentos de diciembre pasado; si pasa esa situación ¿no está indicando que la gente no puede comprarlo porque el precio es elevado?, parece que algunos prefieren que se les pudra el producto en vez de acomodar su precio para que beneficie a todos. Hay porcentajes de ganancia que lo permite y no se aplica. Durante el mes de diciembre de 2023, principalmente, se conocieron muchos casos de mayoristas de rubros diversos que enviaron listas de precios actualizadas a ese momento con aumentos abusivos y quince días después otra lista con importes menores que muestran el accionar de la especulación que va más allá de querer no descapitalizarse. Por supuesto que vivimos tiempos difíciles donde esperamos que la inflación baje rápidamente, ojalá eso ocurra pronto, pero para lograrlo debemos colaborar todos en lo posible pero principalmente los formadores de precios, dejando de lado la especulación y, en muchos casos la avaricia que suele aparecer en tiempos difíciles por posición dominante. Por Enrique Mario Barrera







