Fracasos

Padre José Ceschi

La señora tiene visitas en casa. Desde la cocina llega un estrépito que la deja sobresaltada. «¡Pero, María, -le grita- no hagas tanto barullo!». «Ah, sí, para usted será muy fácil; pero pruebe a que se le caigan todas las tazas sin hacer ruido!»…
Esto se llama desplazar el foco de interés real por otro secundario. El fracaso real fue la caída y rotura de las tazas. El ruido hubiera sido lo de menos.
Sucede muchas veces con los fracasos personales o de grupos. Nos negamos a aceptarlos, y siempre encontramos algún pretexto que nos deje más tranquilos. Giovanni Guareschi dice al respecto: “Cuando algo sale mal siempre parece menos importante buscarle remedio que encontrar a quién echarle la culpa».
Todos padecemos fracasos en la vida, y debemos convencernos de que ellos forman parte de nuestra naturaleza humana. Casi todos los éxitos -hablo de los verdaderos- se dan luego de muchos dolorosos fracasos.
Sobre el tema se han escrito muchos pensamientos, algunos más profundos, otros más ingeniosos, pero todos nos ayudan a entenderlo mejor. Comparto una muestra:
– “¿Quedarían habitantes en nuestro planeta si sucumbiesen todos aquellos que no alcanzaron a obtener lo que ambicionaron?» (Horacio Rega Molina).
– “La diferencia entre un hombre inteligente y un tonto radica en que aquél se repone fácilmente de sus fracasos, mientras éste nunca logra reponerse de sus éxitos» (Sacha Guitry).
– “Cayó tan desgraciadamente que la rueda de la Fortuna le pasó por el cuerpo» (Anónimo).
– “Es duro caer, pero es peor todavía no haber intentado nunca subir» (Teodoro Roosevelt).
– “No le pegues a un hombre cuando está caído. Si se levanta, acaso descubra que es más grande que tú».
– “Cuando el carro en que ibas se ha roto, muchos correrán presuroso para decirte que por ese camino no se podía pasar» (Proverbio turco).

¡Hasta el domingo!

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