Francisco: «Falta voluntad para erradicar el flagelo del hambre»­

Ciudad del Vaticano (EFE) – El papa Francisco denunció que la falta de alimento y de agua para millones de personas son el resultado de la falta de compasión, y escasa voluntad social y política, durante el discurso a los participantes de la 41 Conferencia General de la FAO.

Al recibir a esta delegación, Francisco también felicitó al chino Qu Dongyu, que fue elegido el pasado domingo director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Deseó el Papa que se pueda seguir trabajando con responsabilidad y determinación, para «erradicar con mayor rapidez y fuerza los complejos, graves e inaceptables flagelos del hambre y de la inseguridad alimentaria».

«Para combatir la falta de alimento y de acceso al agua potable, es necesario actuar sobre las causas que las provocan. En el origen de este drama se halla sobre todo la falta de compasión, el desinterés de muchos y una escasa voluntad social y política a la hora de responder a las obligaciones internacionales», lamentó.

Subrayó además que esta carencia «no es un asunto interno y exclusivo de los países más pobres y frágiles, sino que concierne a cada uno de nosotros».

El Papa recordó que «el aumento del número de refugiados en el mundo durante los últimos años nos ha demostrado que el problema de un país es el problema de toda la familia humana».

Ante ello, afirmó que uno de los medios que está a nuestro alcance «es la reducción del derrochede alimentos y de agua» y que para ello sirve «la educación y la sensibilización social».

Para la lucha contra el hambre, el pontífice argentino recomendó que a las entidades multilaterales se debe sumar «el compromiso de los gobiernos, las empresas, el mundo académico, las instituciones de la sociedad civil y las personas individuales».

«El esfuerzo conjunto de todos logrará hacer realidad las metas y compromisos asumidos a través de programas y políticas que ayuden a la población local a adquirir responsabilidades con su propio país, con sus comunidades y, por último, con sus propias vidas», señaló.