Francisco recibió a la cúpula de la Iglesia chilena por los abusos de sacerdotes a menores

La reunión se dio a poco más de un mes de la cumbre extraordinaria sobre pedofilia convocada por el pontífice del 21 al 24 de febrero en Roma y a la que llamó a los presidentes de todos los episcopados del mundo.

Además, el encuentro sobre el que el Vaticano prefirió no hacer declaraciones, se da tras la histórica renuncia en masa de 32 obispos chilenos en mayo de 2018, jaqueados por la crisis de abusos en su país que explotó durante el viaje de Francisco en enero pasado.
De los 32 obispos que presentaron la renuncia, Jorge Bergoglio decidió remover a siete y nombrar «administradores apostólicos» en las sedes que quedaron vacantes.

La crisis de la Iglesia chilena se desencadenó a raíz del caso del sacerdote Fernando Karadima, condenado por abusos, y la red de obispos que habían ayudado a cubrir sus delitos y dificultar las investigaciones.

En ese marco, el propio Francisco se vio obligado a cambiar su postura de defensa original del obispo de Osorno, Juan Barros, señalado como uno de los encubridores de los abusos de Karadima.

Tras varios idas y vueltas, Bergoglio finalmente le aceptó la renuncia en 2018, tras años de haber defendido su actuación.

Los otros 25 obispos que renunciaron a sus cargos continúan firmes por el momento, ya que las dimisiones presentadas en mayo llegaron a su vencimiento por no haber sido tratadas en más de seis meses, según dicta el Código de Derecho Canónico.

En medio de la crisis, Francisco decidió además en diciembre pasado la separación del cardenal chileno Francisco Errázuriz, investigado en su país por abusos, del grupo de purpurados asesores que había formado en 2013 para la gestión de las reformas en la curia romana.

Tras la serie de casos de abusos que salieron a la luz en Chile y otros países, Bergoglio decidió convocar a una reunión cumbre para febrero, en la que participarán más de 100 presidentes de episcopados de todo el mundo, incluido el argentino Oscar Ojea.