Fraude electoral: ¿posibilidad cierta o simple justificación?

Con la campaña electoral tomando cada vez más calor, las principales fuerzas políticas a nivel nacional buscan diferenciarse a como dé lugar. En la inteligencia de “nosotros no seremos buenos pero los otros son peores”, las expresiones de sus principales representantes ya son prácticamente discursos grabados y reproducidos a diario.
Sin embargo, en algo han coincidido algunas voces del oficialismo y de la oposición a nivel nacional: en ambos sectores dicen temer un fraude electoral en los próximos comicios.
Esta semana, el bloque de diputados del FPV-PJ exigió una “elección limpia, dadas las intenciones del Gobierno de cambiar las reglas de juego en pleno año electoral, así como las terribles fallas en la transmisión electrónica del conteo de votos”. Los legisladores nacionales opositores destacaron «que el simulacro de escrutinio llevado adelante la semana pasada falló. En la mayoría de las 3.000 escuelas en las que se llevó adelante la prueba piloto, hubo fallas en la conectividad y demoras en las netbooks que se usarán durante las PASO del 11 de agosto».
Horas después, la diputada oficialista Elisa Carrió disparó contra Cristina Fernández de Kirchner y aseguró que los viajes de la expresidente a Cuba no tienen como único motivo visitar a su hija Florencia, sino que además «tiene reuniones con los rusos para el hackeo electoral». Y luego agregó: “Ella viaja a Cuba para reunirse con Rusia, con la gente de Putin, que está trabajando en Venezuela, es aliado de Maduro y también está trabajando para el kirchnerismo acá en la Argentina».
Como se ve, los dos extremos de la bipolar vida política partidaria nacional se muestran preocupados por lo que, en definitiva, podría resultar una derrota, en este caso apócrifa. Los responsables de la institucionalidad nacional deberían tomar cartas en el asunto e investigar si estos temores son fundados o si solo responden a la necesidad de justificar de cualquier forma y con peligrosa liviandad una eventual falta de apoyo del electorado.