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jueves 2, de febrero , 2023

Fray Mamerto Esquiú ya es beato

El franciscano Fray Mamerto Esquiú fue proclamado este sábado beato en la explanada de la iglesia de Piedra Blanca, a poco metros de la casa de adobe donde nació en 1826, en una ceremonia presidida por el cardenal Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán y enviado papal para la ocasión, y que tuvo lugar bajo estrictos protocolos que obligaron a unos dos mil fieles a seguir la transmisión a través de pantallas en un predio cercano.

La santa misa estuvo concelebrada por el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez; el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, y el nuncio apostólico, monseñor Miroslaw Adamczyk, y numerosos obispos y sacerdotes presentes, tanto diocesanos como de la Orden Franciscana de Hermanos Menores.

Antes de la procesión de entrada del celebrante y los demás obispos hizo la entrada triunfal la imagen de Nuestra Señora del Valle que lució un manto especialmente bordado por devotos de la Virgen y de Fray Mamerto Esquiú. En ese manto estaba estampado un mapa de Argentina donde sobresalían las provincias de Catamarca, donde nació Esquiú; Córdoba, donde fue Obispo Diocesano; el rostro del beato y tres flores como estrellas, que representan los votos que hizo como franciscano: pobreza, obediencia y castidad.

Frente a la iglesia, en la plaza principal de Piedras Blancas, se ubicaron en sillas los 1.200 invitados a la ceremonia.

Al comenzar la misa el obispo de Catamarca, Monseñor Luis Urbanc, se dirigió al legado papal, cardenal Luis Héctor Villalba, para solicitar a Francisco que inscriba en el número de los beatos al Venerable Siervo de Dios Mamerto de la Ascensión Esquiú y Medina, quien nació el 11 de mayo de 1826 y falleció el 10 de enero de 1883 en La Posta de El Suncho.

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CARTA APOSTOLICA­

­Posteriormente, el vice postulador de la causa Fray Marcelo Méndez hizo un repaso por la vida y obra de Fray Mamerto Esquiú y Medina, quien fue fraile, sacerdote, obispo, docente, periodista y reconocido legislador, destacado por su encendida defensa de la Constitución Argentina de 1853.

Después de la lectura de la biografía de Fray Mamerto Esquiú comenzó el rito de la beatificación, en la que el cardenal Villalba leyó en latín la carta apostólica en la que el papa Francisco concede la beatificación y establece la fecha de la fiesta litúrgica.

«Acogiendo el deseo de nuestros hermanos, Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba, y Luis Urbanc, obispo de Catamarca, así como de muchos otros hermanos en el episcopado, y de muchos fieles; y después de haber recibido el parecer de la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra autoridad apostólica concedemos que el venerable Siervo de Dios Mamerto Esquiú, de la Orden de Frailes Menores, obispo de Córdoba, promotor del bien común, actor celante y fiel anunciador del evangelio, de ahora en adelante sea llamado beato», leyó en español Fray Emilio Luis Andrada.

En tanto, el locutor exclamó: «Fray Mamerto de la Ascensión Medina ha sido incluido en el Libro de los Beatos» y a las 10.39 se desplegó la imagen oficial de Fray Mamerto Esquiú, beato.

En la carta apostólica también se indicó que se estableció que la fiesta litúrgica en honor del Beato Fray Mamerto Esquiú sea el 11 de mayo.

Luego un grupo de personas llevó hasta el altar reliquias de Esquiú, una vértebra y una falange, preservadas en el templo de San Pedro de Alcántara.

En la homilía, el cardenal Villalba exclamó: «¡Alegrémonos en el Señor! Hoy es un día de fiesta, hoy es un día de gozo. Grande es la alegría en el Cielo y en la Tierra por la beatificación de Mamerto Esquiú».

«Alegría para la orden de los franciscanos, a la que pertenecía Esquiú, alegría para la Iglesia de Catamarca, en donde nació, vivió y murió, alegría para la Iglesia de Córdoba, de la que fue obispo durante dos años, alegría para la Iglesia de Argentina, alegría para la Iglesia católica entera que celebra en Esquiú una nueva esperanza», puntualizó.

«El gozo proviene del hecho de que un miembro de la Iglesia, un hombre de nuestra patria, un hermano nuestro, es reconocido beato, honrado e invocado como tal», agregó.

El purpurado se refirió luego al significado de la beatificación. «Significa que la Iglesia reconoce en él una figura excepcional, un hombre en el que se dieron cita la gracia de Dios y el alma de Esquiú para alumbrar una vida estupenda hasta alcanzar esa grandeza moral y espiritual que llamamos santidad», explicó.

Antes de concluir la misa, Urbanc le entregó un rosario bendecido y enviado especialmente por el Pontífice a Ema, la niña que recibió el milagro, cuya familia retribuyó el gesto otorgando reliquias del flamante beato al representante papal.

Después autoridades eclesiásticas develaron la imagen oficial del nuevo beato que a partir de ahora podrá ser venerada, y el rito concluyó cuando los mas de 1.200 presentes en la explanada del templo comulgaron recibiendo la eucaristía.

Entre los invitados figuraba el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Olivieri; el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; autoridades de distintas provincias y representantes eclesiásticos.

Todos presentaron un test antígeno o PCR realizado 24 horas antes de su ingreso a la provincia por pedido del Comité Operativo de Emergencia local. Es que la pandemia de coronavirus postergó la beatificación, que finalmente tuvo lugar ayer, luego de que la Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano dio por aprobado el milagro atribuido a Mamerto Esquiú, que fue la inexplicable cura de Ema, una niña recién nacida con osteomilietis femoral grave en Tucumán en 2017.

Mientras tanto, a dos kilómetros de allí, cientos de vecinos del departamento Fray Mamerto Esquiú, donde viven poco más de 12.000 personas, siguieron la ceremonia a través de pantallas gigantes que instaló la municipalidad junto a sillas y baños, en el kartódromo de Payahuiaco, ubicado en la Ruta N°1.

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URNA DE VIDRIO­

­Los devotos congregados allí pudieron ver la imagen que fue colocada en una urna de vidrio y trasladada en la caja de una camioneta desde la Iglesia hasta el kartódromo junto a una nutrida caravana de automóviles.

Durante su paso por Piedras Blancas cientos de vecinos también saludaron al nuevo beato con pañuelos bancos, banderas con la imagen de Esquiú, delante de casas ornamentadas con gallardetes y banderas blancas y amarillas del Vaticano.

Con Fray Mamerto Esquiú son catorce ya los beatos argentinos, siete de ellos durante el pontíficado de Francisco, y tres santos: San Héctor Valdivielso Sáez, San José Gabriel del Rosario Brochero y Santa Nazaria Ignacia March.­

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