El mercado de frutas y verduras atraviesa un escenario de fuerte volatilidad signado por la superposición de factores logísticos, contingencias climáticas y un marcado retraimiento del consumo. El prolongado cierre del Paso Internacional Cristo Redentor, derivado de las intensas nevadas en alta montaña, interrumpió el abastecimiento habitual de productos importados del Sudeste Asiático y de la región del Pacífico que ingresan al país a través de Chile. Esta complicación logística, que obliga a las empresas de transporte a desviar sus recorridos por pasos alternativos del sur argentino o asumir prolongadas esperas, provocó incrementos de hasta un 80% en los precios mayoristas de frutas tropicales como la banana ecuatoriana, el kiwi, la palta y el ananá. Paralelamente, las severas sudestadas en la provincia de Buenos Aires y la cosecha anticipada en zonas productoras del centro del país redujeron drásticamente la oferta de la papa y la cebolla, duplicando sus valores de venta en el último mes. En contraste, la abundante oferta de hortalizas de hoja de producción regional, combinada con un desplome en las ventas, empuja hacia abajo las cotizaciones de la lechuga, la espinaca y el limón, los cuales deben venderse a valores de liquidación para evitar su pérdida.
Omar Carrasco, presidente de la Unión Frutihortícola Argentina (UFHA), habló con FM Vos 94.5 y ofreció un análisis pormenorizado sobre la distorsión de precios por producto, la realidad de las zonas de cultivo, el comportamiento de las verdulerías de barrio frente a las bajas mayoristas y el desfasaje comercial que golpea a toda la cadena de distribución.
El freno en la Cordillera y el encarecimiento de la fruta tropical importada
En primera instancia, durante la entrevista se manifestó en torno al bloqueo del cruce fronterizo con Chile, el cual alteró la provisión regular de mercadería proveniente del exterior, generando un fuerte aumento en los costos de flete y en los precios finales de caja. «El cierre del paso a Chile afecta de manera directa a productos como la banana, el kiwi, el plátano, el mango y la palta, ya que todo ese flujo ingresa por el país vecino. Los valores se han puesto bastante pesados: una caja de banana ecuatoriana pasó de valer 30.000 pesos a cotizarse a 55.000 pesos», aclaró.
«El kiwi y el ananá han sufrido un proceso similar. Respecto a la palta, al no haber oferta chilena en este momento por el bloqueo, la palta peruana que ingresa experimentó aumentos en las mismas proporciones. La contingencia del transporte en alta montaña ha encarecido notablemente estos productos importados», dijo Omar Carrasco con preocupación.

Sudestadas, rendimientos bajos y la duplicación en el precio de la papa y la cebolla
Además, factores meteorológicos adversos en el territorio nacional y la recolección apresurada en centros productivos clave provocaron un severo faltante de tubérculos en los mercados concentradores. «Hay productos que atraviesan dificultades ajenas al paso fronterizo. En el caso de la papa y la cebolla, la sudestada en la provincia de Buenos Aires afectó muchísimo a los productores, impidiéndoles ingresar a los campos a embolsar. Si se toma como referencia una bolsa de papa de hace un mes atrás, hoy se está vendiendo a casi el doble de su valor. Es mucha la diferencia», sostuvo Omar Carrasco.
«A las inclemencias climáticas en Buenos Aires se suma lo que sucede en zonas como Villa Dolores, donde por querer sacar la papa antes de tiempo para abastecer el mercado, el rinde que está dando por hectárea es mucho menor al habitual. Esa baja en la productividad impacta directamente sobre el precio final y perjudica a toda la cadena: si no gana el productor, no gana tampoco el que transporta ni el que vende», advirtió durante la nota.
Caída del consumo, sobreoferta local y la especulación en la verdulería
Mientras la hortaliza de hoja local se remata para evitar que se eche a perder en los puestos, el sector advierte por demoras injustificadas en el traslado de las bajas al consumidor final. «No se puede hablar a nivel general de una sola situación, sino que hay que analizar el detalle por cada producto. Así como hay frutas que subieron, tenemos otras que han bajado, como la lechuga, el limón, la espinaca, el brócoli y el coliflor. Esto sucede porque son de producción local y las ventas han caído notablemente; si la verdura de hoja no se vende en uno o dos días, se tiene que tirar, lo que genera una baja automática en las cotizaciones», detalló el presidente de la Unión Frutihortícola Argentina.
Por otro lado, analizó lo que puede llegar a suceder. «El sistema de precios está complicado porque los mercados se manejan estrictamente por la oferta y la demanda. Cuando el tránsito con Chile se normalice, en teoría los productos importados deberían bajar. Digo ‘en teoría’ porque ocurre muy seguido que cuando las mercaderías bajan en los mercados concentradores, en las verdulerías se demoran cuatro o cinco días más en trasladar esa rebaja al público», explicó Omar Carrasco.
«Siempre aconsejamos que cuando la mercadería baja en el mercado debe bajar inmediatamente en la verdulería, del mismo modo en que la aumentan el mismo día en que sube. Hay muchos comercios que tienen la costumbre de subir al instante, pero tardan una semana en bajar, lo que termina afirmando de manera artificial los precios de toda la cadena», concluyó.



