Fuerte crítica al veto presidencial: “Está jugando con la dignidad de los abuelos”

El reciente veto presidencial a la ley que contemplaba un incremento del 7 por ciento en los haberes jubilatorios, junto con una prórroga previsional, generó un fuerte malestar en el sector de los adultos mayores. Isabel Grosso, presidenta del Partido de los Jubilados de Mendoza, manifestó su indignación frente a esta decisión del Ejecutivo y denunció la crítica situación que enfrentan miles de jubilados en todo el país.
“Sabíamos que lo iba a vetar”, expresó con resignación a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Grosso señaló que, más allá de la previsibilidad del veto, lo que generó sorpresa fue el modo en que se concretó: “Ocupar un día sábado y de sorpresa firmar el veto, bueno, eso me sorprendió un poco”.
La dirigente subrayó la dificultad que ahora implica conseguir los dos tercios en ambas cámaras del Congreso para rechazar el veto y denunció que la estrategia presidencial “es una trampa”. “Yo creo que los señores senadores tendrían que ponerse la mano en el corazón y conseguir el tercio que se necesita por ley para no vetar”, indicó. Sin embargo, reconoció que el Gobierno también podría recurrir a la Justicia para mantener el veto: “De todos modos, el presidente lo va a judicializar”.
Durante el diálogo, Grosso se mostró especialmente preocupada por la indiferencia que, a su entender, manifiesta el Gobierno hacia los jubilados. “Aparentemente somos una carga para este gobierno y no es así”, sostuvo, y aseguró que la mayoría de los adultos mayores han aportado durante toda su vida laboral. En ese sentido, denunció que el actual sistema previsional no garantiza una vejez digna: “Una canasta básica está a más de un millón de pesos. Y un jubilado que trabajó 44 años está ganando 800.000. No llega”.
Grosso también apuntó contra las demoras, irregularidades y descuentos que sufren los jubilados al momento de iniciar sus trámites. Relató el caso de una mujer que trabajó 15 años en blanco pero cuyos aportes no figuraban en el sistema. “Esto ha pasado a muchos jubilados que han trabajado, en su recibo de sueldo les figura que ya han descontado, y van a ANSES a cobrar y no está el aporte”, denunció. Si bien valoró que existen mecanismos como las moratorias, insistió en que no deberían ser necesarias para quienes ya cumplieron con sus obligaciones laborales.
“Nosotros pensábamos que era posible cobrar un poco más de un millón por los años que había aportado y con el sueldo último que se jubiló, pero eso es 800 mil pesos. Y hay otros que ganan 350 mil o 300 mil, y con el aumento que le dieron, van a 314.000, que no es tanto”, sostuvo. Y añadió: “Yo creo que acá hay una falta de empatía de parte del presidente, está jugando con la dignidad de los abuelos”.
La dirigente fue más allá y describió con crudeza el escenario que atraviesan los adultos mayores: “Acá los abuelos están vendiendo orégano, vendiendo pañuelitos, algo venden porque no les alcanza. Hay otros con los que yo he hablado y me dicen que si almuerzan al mediodía, no pueden cenar a la noche. No les alcanza para los remedios, ahora el tema de los pañales. Nos tienen como si fuéramos la escoria del país”.
Frente a la posibilidad de reformas más estructurales al sistema previsional, Grosso remarcó la necesidad de un diálogo genuino entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo. “Si hubiese un buen diálogo entre ambos poderes, podría ser. Pero no hay diálogo con ese hombre. Él quiere ser él, es muy prepotente”, aseguró. También cuestionó que se impulse una batería de reformas sin claridad sobre sus consecuencias: “Una cosa es que él diga ‘voy a reformar tal o cual cosa’, otra cosa es que sea para el bien del argentino. Es como que estamos en un limbo”.
Respecto a las propuestas que buscan corregir desequilibrios del sistema, como los proyectos que contemplan aumentos por años de aporte excedentes o jubilaciones proporcionales, Grosso se mostró a favor, pero insistió en que el problema de fondo sigue sin resolverse. “Deberían cambiar la ley. Cuando usted va a cobrar la jubilación por primera vez, le hacen un gran descuento. Le pagan una parte de ese sueldo. ¿Cuántos años más puede vivir una persona que trabajó 45 años? En el modo que estamos viviendo, tan estresante, tan angustiante, quien no ha estado enfermo, se comienza a enfermar”.
Grosso también cuestionó el deterioro constante del poder adquisitivo y la falta de respuesta ante la suba de precios. “Aumenta nuevamente la nafta, o sea que quiere decir que se viene el aumento de todos los impuestos que pagamos, pero los sueldos siguen achatados, pisados. No solamente los jubilados, los que trabajan en blanco también”, advirtió. Y concluyó: “Cuando usted le quita la dignidad al ser humano, un gobierno así pierde todo. Porque va a perder la confianza que depositó la gente”.
Finalmente, se refirió al apoyo electoral que recibió Javier Milei en los comicios de 2023. “La gente lo votó por una cuestión de hartazgo, ¿no es cierto? Con un apoyo que le dieron otros partidos, él logró ganar la elección. Pero usted sale a la calle y habla, y le digo en serio, de 10 personas jubiladas, o no jubiladas, que usted habla y le dicen ‘me engañó’”.
Y ante la mención de encuestas que aún otorgan apoyo al gobierno, fue tajante: “Las encuestas son pagadas”.