El enfrentamiento entre el pontífice y el presidente de Estados Unidos generó repercusiones en todo el mundo. Desde el Obispado fijaron postura y remarcaron el rol de la Iglesia frente a los conflictos bélicos.
El cruce entre el papa León XIV y el presidente estadounidense Donald Trump escaló en las últimas horas luego de que el mandatario calificara al pontífice como “débil” y “terrible” en política exterior, en respuesta a sus críticas sobre la guerra en Medio Oriente y las políticas migratorias. La respuesta del Papa no tardó en llegar: aseguró que no le teme a la administración norteamericana y reafirmó su compromiso con el mensaje de paz del Evangelio.
En ese contexto, el padre José Antonio Álvarez, vocero del Obispado, analizó la situación en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, donde puso el foco en la verdadera dimensión del conflicto y el rol que le corresponde a la Iglesia frente a este tipo de disputas internacionales. “En primer lugar, cuando salió esta declaración de Trump, el Papa no dijo absolutamente nada. Digamos que no era su tema”, explicó.
La prudencia ante las declaraciones
El sacerdote remarcó que la respuesta del pontífice se dio únicamente ante una consulta directa de la prensa durante su viaje a África, y llamó a no sobredimensionar las declaraciones del presidente estadounidense. “Quiero decir esto porque no hay que subirle el volumen a las declaraciones de Trump. Sabemos cómo es, ya hace tiempo que lo conoce el mundo. Y hay que mover los hilos con prudencia”, señaló.
En ese sentido, destacó que el propio Papa dejó en claro cuál es su lugar frente a este tipo de controversias. “No considero mi papel como el de un político. No soy un político. No quiero entrar en un debate con él”, citó Álvarez, y agregó que el líder de la Iglesia “predica el Evangelio y lo seguirá haciendo”.

Una reafirmación de principios
Uno de los puntos más resonantes del intercambio fue la afirmación del pontífice respecto a no sentir temor frente a las críticas. “Yo no le tengo miedo a Trump”, expresó, en una frase que rápidamente tuvo repercusión mundial. Para el vocero del Obispado, esa declaración no implica una confrontación, sino una reafirmación de principios. “Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, porque trabaja la Iglesia. A todos, a todos”, amplió.
Álvarez también subrayó la diferencia de planos entre la política internacional y la misión religiosa. “No somos políticos. No miramos la política exterior con la misma perspectiva. Creemos en el Evangelio del mensaje de la paz”, sostuvo, y consideró que el Papa “lo dejó en el lugar correcto, digamos. Que diga lo que quiera”.
El trasfondo del conflicto y la guerra
En otro tramo de la entrevista, el sacerdote fue contundente al señalar que el foco no debería estar puesto en las declaraciones cruzadas, sino en el trasfondo del conflicto. “No quiero defenderlo con esto. No hay que levantar… porque el problema es otro. El problema es la guerra”, afirmó.
Sobre la situación en Medio Oriente, la calificó como un escenario complejo y de larga data. “Es un diálogo de sordos”, describió, y añadió que las responsabilidades recaen principalmente en los líderes políticos. “Las consideraciones particulares, las implicancias que tiene todo este problemón, son temas de los políticos. Lo tienen que arreglar. Para eso están en el mando”, indicó.
En esa línea, también cuestionó el silencio de otros actores internacionales. “También sería recriminatorio decir a algunos líderes mundiales que no han abierto la boca y que lo hagan. Porque a ellos sí les compete hacerlo. Y no se animan. Eso sí que les tiene miedo. El Papa no les tiene miedo”, expresó.
Finalmente, Álvarez sintetizó el rol de la Iglesia en medio de este escenario global. “El Papa tiene otra autoridad, que es la de predicar el Evangelio y pedir la paz a todos. De eso se trata. Ese es el punto”, concluyó.
El enfrentamiento entre Trump y León XIV expone no solo una diferencia de posturas, sino también dos visiones contrapuestas sobre el abordaje de los conflictos internacionales: una centrada en la política y otra en la búsqueda de la paz desde lo espiritual, en un contexto mundial cada vez más tensionado por la guerra.







