Un hecho cargado de simbolismo y valor ambiental se vivió en las últimas horas en Valle Grande, con la liberación de Llallij, un macho juvenil de cóndor andino que había sido rescatado con una lesión grave y un delicado estado general.
Llallij —que significa “campeón” en quechua— tiene aproximadamente un año y medio y había sido hallado el 6 de noviembre tras ser hallado en las cercanías de Valle Grande.
Al momento del ingreso presentaba fractura en un ala, bajo peso y deshidratación, un cuadro de alta complejidad que motivó su derivación de Fundación Cullunche.
Luego de semanas de tratamiento, recuperación y seguimiento, el ave fue finalmente reinsertada en su hábitat natural, precisamente en la misma zona donde había sido encontrada.

Desde la Fundación destacaron el importante rol del Cóndor Andino en la zona y -según relataron-, al salir de la caja transportadora Llallij permaneció varios minutos frente a las personas reunidas, antes de emprender vuelo.
En ese momento, un cóndor adulto se acercó al juvenil, un comportamiento que los especialistas interpretaron como parte de las dinámicas territoriales propias de la especie.
Desde Fundación Cullunche remarcaron además el rol clave del cóndor andino en el equilibrio del ecosistema. Al alimentarse de carroña, contribuye a eliminar cuerpos en descomposición que pueden convertirse en reservorios de microorganismos patógenos, reduciendo riesgos para la salud ambiental.
MÁS ALLÁ DE LO BIOLÓGICO
Pero su importancia va más allá de lo biológico: el cóndor es una especie venerada y protegida por culturas andinas, asociada a los espíritus de los antepasados y presente en rituales, ceremonias y expresiones artísticas que forman parte de la identidad de la región.
En ese marco, la liberación de Llallij se enmarca en un trabajo articulado dentro del Programa de Conservación del Cóndor Andino (PCCA), con participación de la Fundación Bioandina Argentina, el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza y la Fundación Cullunche.

“Los animales que reinsertamos dependen de un ambiente sano”, recordaron desde la fundación, subrayando que la conservación de especies emblemáticas como el cóndor exige territorios sin contaminación, con agua limpia y montañas protegidas.
La historia de Llallij vuelve a poner en primer plano a San Rafael —y particularmente a Valle Grande— como un escenario donde naturaleza, ciencia, cultura y comunidad se encuentran para dar un mensaje claro: conservar al cóndor es también conservar el ambiente y la identidad.







