Fundación Mediterránea: desigualdades regionales y advertencia sobre los desafíos económicos que enfrenta Mendoza

El economista de la Fundación Mediterránea, Jorge Day, analizó la realidad económica del país y las marcadas diferencias que existen entre las regiones, vinculadas a la ubicación geográfica, la cercanía a los puertos, la infraestructura y la disponibilidad de recursos naturales. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, explicó que no se trata de que algunas provincias “se queden con lo que producen otras”, sino de que cada una genera su propio Producto Bruto Interno y que las brechas tienen origen estructural.
“En general, en las últimas décadas la gente se ubica cerca de los puertos o en las capitales del país”, comentó. En ese sentido, mencionó que la Ciudad de Buenos Aires combina ambas ventajas, al estar junto a un puerto y concentrar el poder político, lo que provoca que “todas las casas matrices de empresas y bancos estén allí, o la mayoría”.
Según Day, las provincias con abundantes recursos naturales y cercanas a los puertos, como Córdoba y Santa Fe, tienen mejor desempeño económico. En contraposición, aquellas alejadas y con pocos recursos, como Formosa, enfrentan mayores dificultades.
En cuanto a Mendoza, subrayó que si bien está lejos de los puertos de Buenos Aires, cuenta con la ventaja de la cercanía a Chile, aunque con un serio condicionante: “Siempre tenemos el problema de la ruta que es tan mala… tenemos un problema de infraestructura”. Aun así, destacó que la provincia posee recursos naturales que la colocan en una situación intermedia: “No somos Córdoba, pero tampoco somos Formosa”.
Respecto a la coyuntura nacional, Day señaló que el país atraviesa “un periodo de fuertes cambios” impulsados por la actual gestión, que busca pasar de una economía “muy inflacionaria e inestable” a una “economía normal”. Sin embargo, advirtió que “la transición no es tan fácil” y que la adaptación de los sectores productivos a nuevas reglas lleva tiempo.
Uno de los impactos inmediatos de este proceso, explicó, se observa en la competitividad: con una baja en la demanda de dólares y un tipo de cambio más barato, los costos en dólares para las empresas se encarecen, dificultando la competencia con el exterior. “Varias empresas, especialmente en industria, hoteles y algunos comercios, estaban acostumbradas a un contexto y ahora se les han cambiado las reglas de juego”, afirmó.
Sobre la llegada de inversiones, sostuvo que hay dos factores clave: la rentabilidad y el financiamiento. “Parte de los costos altos en dólares es los impuestos, la parte impositiva es altísima, y para bajarlo hay que bajar el gasto público… una tarea bastante difícil que puede tomar varios años”, explicó. Además, indicó que el financiamiento externo depende del riesgo país, que si bien ha bajado, “todavía está en niveles muy altos” debido a la incertidumbre política. “No vamos a ver grandes inversiones… las inversiones vendrán cuando baje el costo argentino y el riesgo país, y eso es un proceso lento”, detalló.
Consultado sobre la recuperación del salario real, el economista fue claro: “Nuestros ingresos dependen de cuánto se produce en el país… llevamos 13 años estancados… los salarios han bajado con respecto a hace 12, 13 años atrás”. Añadió que recién después de las elecciones podría haber una mejora gradual, pero descartó un repunte inmediato: “No creo que vamos a un boom de salarios… ahora no hay boom”.
En relación a las paritarias, consideró que los aumentos deberían darse “en aquellos sectores que les va a caer mejor”, citando como ejemplo el petróleo, donde “sería razonable” una suba porque “están llenos de dinero”. En cambio, advirtió que rubros como el comercio de indumentaria atraviesan un mal momento y que acuerdos generalizados pueden ser contraproducentes para las áreas más golpeadas.