Ganancias Deportivas: entre la esperanza y una posible estafa

Desde hace más de un año, el sistema denominado “Ganancias Deportivas” ha cambiado la agenda de temas de conversación entre los sanrafaelinos. Lo que originalmente se presentaba como una oportunidad de inversión y negocios con dividendos que ninguna otra actividad lícita otorga, fue transformándose en una de las opciones más elegidas por nuestros coterráneos a la hora de disponer de sus ahorros. Incluso, con el correr de los meses y la presunta bonanza de algunos de los “asociados”, muchos sanrafaelinos pidieron dinero prestado o solicitaron créditos para ingresar en la estructura de GD.

La llegada de la pandemia y la extendida cuarentena del año pasado mostraban, no con poca sorpresa puesto que la mayoría de las actividades generadoras de riqueza se encontraban dramáticamente afectadas, que muchos habitantes de nuestro departamento multiplicaran sus ingresos. Así, muchos participantes de GD –sobre todo los que se encontraban en la parte superior de los asociados- lograron aumentar exponencialmente sus patrimonios gracias al sistema.

Sin embargo, lo que siempre criticaron y no creían en la llamativa “bondad” del sistema asegurando que se trataba solo de un sistema piramidal de inversiones o “Ponzi” parecen ahora empezar a tener razón. Desde hace un par de meses la plataforma digital presenta muchos problemas y, lo que es más preocupante, los asociados no logran recuperar su dinero. Las explicaciones de los “responsables” del negocio son variadas, pero no logran generar tranquilidad y confianza entre quienes depositaron sus fondos y su expectativa en el sistema, muchos de ellos siendo instados a ello, incluso, por varios medios de comunicación locales y blogs que promocionando esta modalidad, por intereses económicos seguramente, pudieron haber llevado a esta gente la bancarrota.

La justicia local ya investiga una probable estafa de parte de Ganancias Deportivas. De confirmarse ello, los culpables deberán ser reprendidos penalmente, sean del ámbito que sean. Y a los eventuales engañados no les quedará otro remedio que seguir aprendiendo que, en los ámbitos económicos y financieros, nada es milagroso.