La reciente desregulación de la actividad del gas licuado de petróleo (GLP) envasado, incluyendo la libertad de precios, ha generado interrogantes sobre su impacto en el mercado de garrafas. Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), aclaró que esta medida no es reciente, sino que viene gestándose desde septiembre del año pasado con la Ley Bases, que ya establecía la no intervención del Poder Ejecutivo en la fijación de precios de los hidrocarburos.
En diálogo con FM Vos 94.5, explicó que la desregulación de precios ha sido gradual. «En septiembre pasado, el gobierno dejó de fijar el precio máximo, estableciendo solo un valor de referencia. En enero, se liberó el precio para los productores. El reciente decreto, si bien elimina la publicación de precios de referencia, concentra la actividad estatal en el control de la seguridad del sistema y los envases, además de facilitar el ingreso de nuevos actores al mercado», dijo Pedro Cascales al principio del reportaje.
«A modo de ejemplo, una garrafa de 10 kilos que en febrero de 2024 costaba $6.500 en La Pampa, hoy se vende a $12.000, lo que representa una suba por debajo de la inflación, ya que ajustado por este índice el precio rondaría los $14.000», citó.
«Si bien puede haber aumentos nominales en el futuro, los precios reales se mantendrán en valores similares a los actuales debido a la fuerte competencia en el sector, que cuenta con 28 fraccionadores y cientos de distribuidores. A diferencia de otros servicios regulados, en el mercado de la garrafa los usuarios tienen múltiples opciones y pueden cambiar de marca libremente», destacó Cascales.
GLP: una alternativa
económica
y siempre disponible
El titular de la cámara también resaltó que el GLP compite con otras fuentes de energía como la electricidad, la leña o el queroseno, siendo en muchos casos más económico. Esta ventaja, sumada a su constante disponibilidad, explica por qué 20 millones de argentinos utilizan gas envasado. «A diferencia de los cortes de gas natural o electricidad que se han experimentado en el país, el gas envasado nunca ha faltado, ni siquiera durante la reciente crisis de suministro en zonas como Mar del Plata», subrayó.
Respecto a la escasez de gas natural de hace algunas semanas, Cascales confirmó un incremento en la demanda de GLP de entre el 25% y el 30% sobre un día normal de invierno. «A pesar de que Argentina produce gas natural de forma creciente y se perfila como exportador, la falta de infraestructura de gasoductos y distribución significa que los cortes de gas natural en picos de demanda probablemente seguirán ocurriendo en el mediano plazo. En contraste, Argentina produce más del doble del GLP que consume, y el excedente se exporta, lo que garantiza su suministro y facilita su transporte sin depender de grandes ductos», diferenció el entrevistado.
desregulación
del mercado
El nuevo decreto también elimina la necesidad de autorización previa del Estado para que las empresas operen en el sector y libera la importación de GLP. En ese sentido, Cascales señaló que, si bien la eliminación de la autorización previa facilitará el ingreso de nuevos actores, aún es necesario esperar la reglamentación para conocer los requisitos que se exigirán. Sin embargo, hizo hincapié en la importancia crítica de la seguridad de los envases.
«Las empresas son responsables de la aptitud de los 20 millones de envases en circulación, invirtiendo 45 millones de dólares anuales en su reparación o descarte. Una habilitación de operadores que no garanticen la aptitud y cantidad suficiente de envases podría destruir el sistema. No obstante, confío en que la reglamentación tendrá esto en consideración», remarcó.
En cuanto a la liberación de la importación de GLP, Cascales la ve como una contraparte lógica de la liberación del precio al productor, permitiendo a los fraccionadores importar si los precios nacionales superan los internacionales. Aunque, advirtió que la importación no es sencilla en la práctica, ya que requiere infraestructura portuaria y de almacenamiento, y los países limítrofes no tienen saldos exportables significativos.
Finalmente, Cascales reiteró que no espera una mayor presión en el precio de las garrafas debido a la creciente capacidad de volumen disponible de GLP por parte de los productores, lo que debería presionar los precios a la baja. Incluso anticipa nuevos usos para el GLP, como el GLP para automóviles, que podría ser una alternativa competitiva al GNC, especialmente en el interior del país con escasas estaciones de servicio. «Si el Estado cumple su rol de fiscalización de la seguridad y se abstiene de intervenir en los precios, esto podría generar un círculo virtuoso de mayores inversiones y, en consecuencia, más competitividad y mejor servicio para el usuario», concluyó.







