Gasoleros, ¿sí o no? Ventajas y desventajas de los motores diésel

Los motores a combustión interna están en jaque en varios países. Sobre todo los diésel, que en algunos mercados del mundo ya tienen la circulación restringida y fecha de vencimiento fijada para la próxima década.

“El diésel está condenado”, sentenció hace días Sergio Marchionne, la autoridad máxima del Grupo FCA. El ejecutivo anticipó que, en 2022, Alfa Romeo, Fiat, Jeep y Maserati dejarán de ofrecer este tipo de mecánica.

La Argentina no es la excepción a esta oleada “anti diésel”. Sin contar las pick ups (tipo Toyota Hilux) y los utilitarios livianos (tipo Renault Kangoo), la oferta actual se restringe apenas a siete marcas: Citroën, Ford, Hyundai, Jeep, Kia, Peugeot y Volkswagen.

A pesar de esta tendencia global, “los motores a combustión, incluso los diésel, todavía tienen hasta 20 años por delante en el país hasta que empiece el recambio”, pronosticó el gerente de Marketing Estratégico de Citroën Argentina, Thomas Burguete.

La marca del doble chevrón, que asegura haber sido la primera en la historia en vender un auto de pasajeros con motor diésel (el Rosalie 1.8 40 CV de 1933), ofrece este tipo de propulsores en los modelos C-Elysée, C4 Lounge, C4 Picasso y Grand C4 Picasso a nivel local.

Otros autos diésel que se consiguen 0 km con motor diésel en la Argentina son: Ford EcoSport, Jeep Renegade, Peugeot 301, 208, 308, 408, 508, 3008 y 5008; Kia Sportage y Sorento; Volkswagen Touareg y Hyundai Tucson, Santa Fe y Grand Santa Fe.

Motores diésel: a favor

Consumo y autonomía. Los motores diésel, en general, ofrecen un consumo de combustible más bajo y una autonomía (es la cantidad de kilómetros que puede recorrer un auto sin ser reabastecido) superior.

“En los motores de combustión interna, la eficiencia (es decir, cómo aprovecha la energía del combustible) aumenta en la medida que crece la relación de compresión. Al tener una relación mayor que el naftero, el motor diésel aprovecha mejor el combustible. Esa es su ventaja número uno”, explica el Ingeniero Alberto Garibaldi.

Durabilidad. Es mayor por la robustez de los componentes del motor. También por el sistema de arranque eléctrico que, al ser más simple, disminuye el riesgo de averías.

En este punto, además, es clave la obtención del torque máximo a pocas revoluciones por minuto. A menos vueltas, “el pistón sube y baja menos veces, gira más despacio y el motor dura más”, explica Garibaldi. En los nafteros, para alcanzar un mayor torque es necesario aumentar la rpm y, por ende, quemar más combustible.

Motores diésel: en contra

Ruido. Los motores diésel son más ruidosos porque la compresión genera un sonido como de golpeteo. Los nafteros, al tener una relación de compresión más baja (7 a 10,0 vs 14 a 23), son más silenciosos. Escuchá cómo suena el 1.6 HDi del Citroën C-Elysée en este video.

Sensibilidad a la calidad del combustible. Los motores diésel “obligan” al usuario a cargar combustible de alta calidad; es decir, el que se conoce como Premium (Grado 3). Los nafteros, a excepción de modelos específicos de media y alta gama, reciben sin inconvenientes mayores el combustible Súper (Grado 2).

“El diésel es más exigente por todos los sistemas relacionados al filtrado de los gases de escape. Si a un diésel le cargás un combustible de menor calidad, el sistema va a tener que filtrar más porque se generarán más elementos contaminantes”, sostiene Burguete. “Eso te obliga a respetar la calidad del gasoil”, afirma.

“El gasoil grado 2 es una opción cuando no te queda otra, pero no es lo aconsejable. En el primer mundo prácticamente se ha eliminado porque forma óxidos de azufre, cuya acidez daña al lubricante, además de emitir partículas nocivas”, añade Garibaldi.

La inversión inicial. En general, el monto a desembolsar por auto con motor diésel es superior al valor de un naftero con características similares. Y la brecha en el surtidor a favor del gasoil frente a la nafta ya no es tan amplia.