¿Golpe de efecto?

El portal de noticias Urgente24 publicó ayer que la supuesta enfermedad de Cristina Fernández no existe o es sobredimensionada por los operadores de la Secretaría de Inteligencia (SI) para explicar la ausencia y lograr que se hable de ella. 

Pero dicen que está en funciones, como jura y perjura el jefe de Gabinete, aunque el problema es que no se nota. 

En este sentido, el analista Claudio Chiaruttini afirma que la Casa Rosada prepara el regreso triunfal de la mandataria con algún gran anuncio, que puede ser el acuerdo con el Club de París, el acuerdo con Repsol por YPF, o bien el acuerdo con los «holdouts» (o fondos buitre) acreedores de la deuda pública impaga. 

Lo paradójico es que las tres posibilidades obedecen a problemas provocados por los propios Kirchner, y la Presidente quiere presentarse como la «salvadora» con alguno de los tres anuncios, porque así la Argentina regresará al mercado de deuda internacional del que necesita para financiar los dos años de mandato que le quedan, sobre todo si quiere evitar el denominado «Síndrome del Pato Rengo», que se hace cada vez más palpable. 

No se trata tanto de solucionar problemas, sino de dar un rotundo golpe de efecto que revierta la caída de imagen presidencial y permita oxigenar el Gabinete que armó la mandataria al elegir a Jorge Capitanich y Axel Kicillof hace apenas dos meses.

Durante diciembre de 2013, el Gobierno de Cristina Fernández perdió la confianza de los operadores económicos, financieros y políticos, y en las primeras tres semanas de enero de 2014 sucumbió la credibilidad del Jefe de Gabinete y el ministro de Economía por la sucesión de anuncios y desmentidas que hubo dentro del Gabinete. Las promesas de los funcionarios suenan huecas y sin sentido, frases poco convincentes en una coyuntura que ya no tolera más palabras, sino medidas concretas y contundentes.