Gonzalo Gajdosech: “Sin mi familia no podría haber llegado a ningún lado”
En el último tiempo uno de los deportes que ha dado un salto muy importante es downhill, ciclismo de descenso, donde bikers locales están siendo reconocidos tanto a nivel nacional como sudamericano.
Uno de ellos es Gonzalo Gajdosech que con un potencial enorme logra estar en la actualidad entre los mejores del continente.
El joven de 19 años y que fue campeón latinoamericano y sudamericano en la categoría Juveniles, dialogó con Diario San Rafael contando su presente: “Antes de esta cuarentena estaba a punto de ir a Chile a buscar sponsors que ya me habían hablado, solo tenía que viajar y me daban un montón de cosas como para empezar a full el año, que en realidad lo arranqué muy bien en Villa La Angostura donde entrené bastante para esas fechas con objetivos claros. Pero antes de viajar a Chile tuve que cancelar los pasajes, fue bastante duro pero considero que para todo el mundo fue igual”.
“De todas formas entrené en mi casa lo que más podía, obviamente que no era lo mismo pero realizaba ejercicios que me gustaban, cuando había ganas y así mantenerme un poco. Actualmente estoy trabajando con mi papá, ayudándolo con varias cosas y también entreno hasta donde se puede porque tampoco voy a entrenar con frío para luego enfermarme innecesariamente, pero entreno en bici, aprovecho el tiempo para recuperar una de mis rodillas que tenía resentida con los kinesiólogos de ActiveSport con Lucía Caride, Nicolás Cimino y Fausto Fortunato a la cabeza y en el gimnasio con K8, y Guru Bikes de Jorge Rebolloso que siempre me atiende la bici en cada competencia a la que voy”, agregó.
De sus objetivos para la temporada, expresó: “Quería completar el Open Shimano Latam en la categoría Elite Pro que es la más alta de todas, por mi edad y calidad de manejo en donde comencé en Bariloche con un segundo lugar. Me estaba preparando para el Panamericano e intentar estar en el Campeonato Argentino y en las fechas de la Copa Argentina, esto como base, después si se me iba presentando alguna carrera y se me daba la oportunidad de viajar a otro lado, la iba a tomar obviamente. También me hablaron para ver si podía ir a Perú a competir una carrera y este año quería participar el Valparaíso Cerro Abajo, una carrera en Chile, para ir sumando experiencia e intentar escalar cada vez más porque eso te da chapa para otras carreras”.
Quién empezó esta aventura en el deporte entre 2013-2014, explicó cómo se dio de competir en downhill: “Yo en ese tiempo andaba mucho en bici, obviamente las primeras bajadas las hacía caminando, fui bastante constante sin saber adónde iba a llegar, lo hacía por hobby porque me gustaba y tenía un grupo de amigos que era un lujo y con 14 años viajaba con ellos a las carreras que se hacían en Mendoza. Comencé con una bicicleta de mountain bike base y las pocas competencias que hice con esa bici me fue bastante bien, con mi viejo decidimos comprar una más especializada dando un paso grande y a pesar que al comienzo no me acercaba a un podio, en mi segunda carrera se me dio un primer puesto que ni yo me la creía y ahí empezó la motivación, escalar, obviamente sumando el apoyo de mis papás que me brindaron todo lo que se podía”.
“Creo que es una actividad que la puede realizar cualquiera que haya tenido un antecedente ciclístico por así decirlo pero con algún tipo de experiencia podés zafar”, recalcó.
De la importancia de toda su familia y lo que implica Roberto Gajdosech, subrayó: “Sin mi familia no podría haber llegado a ningún lado, mi papá Roberto tiene muchos antecedentes deportivos y sabe de qué se trata la actividad, pero tengo que remarcar que siempre a mis papás les gustó que hagamos cualquier tipo de actividades deportivas porque es algo sano. En cuanto a los consejos que me dio mi viejo fueron en su mayoría los que me ayudaron, me impulsó a seguir mejorando y la verdad que es un lujo que no puedo ni quejarme”.
También hizo referencia a lo que le dejó esta pandemia en lo personal: “De lo negativo aparte de las cosas que son claras como la economía, situaciones externas de lo que vivimos, es todo tan confuso y raro que también lo es en lo deportivo porque siento que se me vino el mundo abajo. Uno no sabe qué hacer, si entrenar o no, y lo mismo me sucede con la Facultad en donde no te dan ganas de ponerte enfrente de una computadora”.
“Lo positivo es que fue un respiro para el mundo en cuanto a la naturaleza y me parece lo más espectacular de todo, ver fotos de la flora, fauna, capa de ozono, me asombré de cómo influimos en el planeta”, concluyó quién estuvo en la 1ª fecha de la Copa Argentina en el Cerro Bayo de Villa La Angostura, provincia de Neuquén, en febrero pasado.

