La última gala de Gran Hermano dejó una noche cargada de tensión y emociones al límite, con un desenlace que impactó de lleno en la dinámica del juego. En una jornada atravesada por situaciones inesperadas, finalmente se confirmó la salida de Martín Rodríguez, el entrenador de crossfit que cayó en el versus frente a Nazareno Pompei.
La gala ya había comenzado con un giro imprevisto. Jessica “La Maciel”, que integraba la placa, logró salir de la instancia de eliminación con apenas el 16% de los votos negativos. Sin embargo, minutos después sufrió un ataque de pánico que obligó la intervención médica y, tras días de fuerte carga emocional por una notificación judicial, decidió abandonar la casa por voluntad propia.
Ese episodio alteró por completo el desarrollo del programa y reconfiguró la placa en tiempo real. El mano a mano final quedó entonces entre Martín y Nazareno, dos participantes con peso propio dentro de la competencia, lo que elevó la tensión al máximo dentro de la casa.
Una eliminación que desató una reacción inesperada
Fue Santiago del Moro quien anunció el resultado final. Con el 54,4% de los votos negativos, Martín Rodríguez quedó eliminado, mientras que Nazareno Pompei logró continuar en el juego.
Pero más allá del resultado, el momento más impactante llegó después. Apenas se confirmó la salida, Yanina Zilli se quebró en vivo y protagonizó una escena de llanto desconsolado que sorprendió a todos. Entre gritos, se aferró a Martín y repetía: “No quiero que se vaya”.
El clima dentro de la casa se volvió caótico. Algunos participantes intentaban contenerla mientras otros observaban en silencio, impactados por la intensidad de la reacción. La escena expuso un vínculo que hasta entonces había pasado más desapercibido para el público.
La eliminación de Martín no solo modificó el juego, sino también el mapa emocional de la casa.
La reacción de Yanina quedó como uno de los momentos más crudos y virales de la temporada.







