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Reclamo por demoras en la provisión de medicación para una paciente con hipertensión pulmonar

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Una vecina de San Rafael llamó a Fm Vos 94.5 y explicó que una obra social demora reiteradamente la entrega de medicamentos esenciales para su tratamiento. La paciente vive con una enfermedad progresiva y sostiene que su vida corre riesgo por la falta de insumos.

Ilda Alicia Lombardo es una vecina de 37 años, madre de tres hijos y con diagnóstico de hipertensión pulmonar, expuso una situación crítica vinculada a su cobertura médica. Según relató, desde hace más de dos años enfrenta múltiples dificultades para obtener en tiempo y forma la medicación que le permite sostener su tratamiento y evitar descompensaciones severas. Se trata de una patología poco frecuente que requiere fármacos de alta complejidad y seguimiento permanente, lo que vuelve indispensable la continuidad terapéutica. La mujer aseguró que la obra social OSEP ha incurrido en demoras prolongadas, autorizaciones tardías y reemplazos por medicación genérica que comprometieron su estado de salud, hechos que motivaron acciones judiciales aún en curso.

La entrevistada explicó que su diagnóstico llegó en 2022, luego de permanecer internada en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Schestakow. En ese momento, especialistas evaluaron su cuadro y derivaron su atención a un equipo médico del Hospital Italiano de Mendoza para profundizar los estudios. En esa instancia, recibió un pronóstico reservado que marcó el inicio de un largo proceso terapéutico. “Mi obra social es OSEP. En el año 2022 fui diagnosticada con hipertensión pulmonar, que es una enfermedad rara. Que solo la padecemos 20 personas por millón”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Agregó además que su condición impacta directamente en el funcionamiento cardíaco. “Yo tengo una vena que va del pulmón al corazón que tiene fibrosis. Y eso me impide la oxigenación en el cuerpo. Mi corazón no bombea bien, trabaja el doble que una persona normal”.

Con el comienzo del tratamiento especializado, le indicaron medicación específica y un control riguroso. Sin embargo, afirmó que desde los primeros meses surgieron dificultades administrativas para acceder a los fármacos. “En un principio me tardaron siete meses en autorizar la medicación”, sostuvo. Con el avance de la enfermedad comenzó a sufrir episodios de síncope. “Un síncope es cuando yo me quedo sin poder respirar y me desmayo, caigo al suelo en seco”, explicó durante la entrevista. Para evitar estas descompensaciones, su equipo médico dispuso la colocación de una bomba que administra, en forma continua, parte de la terapia necesaria. No obstante, indicó que la obra social negó inicialmente la implementación del dispositivo adecuado y autorizó un genérico. “Ese genérico me dejó en terapia coronaria”, afirmó.

Tras aquella complicación, relató que los médicos decidieron restablecer la medicación original. Se trata del fármaco que actualmente no recibe en los plazos necesarios. “Se decide colocarme otra vez el Remodulin de BAGÓ, que es la medicación con la cual estoy teniendo problemas”, señaló. En paralelo, inició un recurso de amparo para garantizar el suministro. “Yo tengo un recurso de amparo, que se inició en ese momento, y salió primero a mi favor y después OSEP lo apeló. Actualmente está todo en la justicia”, expresó. Aseguró que, aun con el amparo vigente, la entrega nunca fue regular. “Nunca me dieron la medicación en tiempo y forma. Siempre me las tiraban una semana, 15 días”.

Ilda Alicia Lombardo es una vecina de 37 años, madre de tres hijos

La situación se agravó en las últimas semanas. Según contó, presentó su receta el 17 de octubre y desde entonces permaneció sin el medicamento principal, lo que deterioró su estado. “Ahora llevo más de un mes y medio. Recién hoy, a la tarde (viernes), le han dicho a mi papá que llega la medicación en Mendoza. Yo estoy sin medicación. Y casi no puedo respirar”, manifestó con angustia. También se refirió a la explicación que habría recibido desde la obra social. “Se excusan en que el medicamento es muy caro”, comentó. Luego añadió lo que escucha cada vez que intenta retirar los insumos farmacéuticos. “Cuando voy a la farmacia me dicen, ¿usted sabe cuánto sale su medicación? Sale 280 mil pesos. Y yo no decidí enfermarme. Yo tengo hijos a cargo, que son menores, y tengo miedo de morirme”.

Además del fármaco de aplicación continua, denunció demoras en la provisión de las pastillas complementarias. “Ahora no tan solamente están incumpliendo con el Remodulin, que es el que yo tomo, sino también me están incumpliendo con la entrega de la Ambrisentan y Tadalafilo, que es la medicación específica para el tratamiento”, indicó. Señaló que no contar con alguno de esos componentes vuelve ineficaz el esquema terapéutico. “A mí me falta una de las dos pastillas, o la ampolla de la bomba que yo utilizo, y a mí me dejan sin respirar porque yo no puedo hacer nada”, afirmó.

Consultada sobre su vinculación con la obra social, explicó que está afiliada por un trámite vinculado al padre de sus hijos. “Yo tengo la obra social OSEP por el padre de mis hijos. Yo con él no tengo trato porque tenemos denuncias cruzadas, estoy separada de él”, comentó. Incluso recordó que en el momento de la separación pidió ser dada de baja, pero no obtuvo respuesta. Ante la necesidad de mantener los tratamientos y por poseer certificado de discapacidad, debió utilizar OSEP igualmente. “Me dijeron que la tengo que usar. Entonces, no me quedó otra”, expresó.

La mujer subrayó que la enfermedad tiene un curso progresivo y que cada demora impacta en su evolución. “La enfermedad que yo tengo es progresiva. No es una enfermedad que espera o algo. A mí, al tardar mis siete meses, mi enfermedad progresó”, sostuvo. Dijo también que un reciente estudio cardiológico arrojó resultados desfavorables. “Ayer por ejemplo me he hecho un cateterismo en el corazón y me salió mal. Y es producto de la tardía entrega de la medicación”, afirmó.

Sobre el estado actual de las acciones legales, reiteró que el expediente sigue avanzando. “Está todo el amparo, está en la justicia”, expresó. Recordó también la extensa demora judicial que atravesó. “Iniciamos un recurso de amparo, que por lo general tarda tres meses en salir, a mí me tardó un año y medio. Y OSEP lo apeló y ahora está en la Corte Suprema”.

Para finalizar, la paciente expresó su deseo de que la situación se resuelva de manera urgente. Agradeció la posibilidad de dar a conocer su caso y remarcó que su principal preocupación es sostener el tratamiento para poder cuidar a sus hijos.

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