Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), describió el escenario internacional actual como uno de los más delicados de los últimos años. Según explicó, varias crisis coinciden al mismo tiempo y obligan al organismo a intervenir en situaciones de alto riesgo vinculadas con instalaciones nucleares.
El funcionario señaló a Infobae que el conflicto en Medio Oriente y la guerra entre Rusia y Ucrania colocan al organismo en una situación límite. Recordó episodios críticos de su gestión, como la ocupación rusa de la central nuclear de Zaporiyia y los ataques a Chernóbil en los primeros meses de la invasión a Ucrania.
Grossi afirmó que la situación actual es especialmente dramática porque ambas crisis siguen abiertas y sin señales claras de solución. En el caso ucraniano, indicó que el OIEA incluso debió negociar ceses de fuego temporales entre los ejércitos ruso y ucraniano para permitir reparaciones urgentes en las líneas eléctricas que abastecen la central de Zaporiyia.
El titular del organismo explicó que esas líneas de alta tensión son esenciales para mantener operativos los sistemas de seguridad de la planta nuclear, por lo que cada intervención implica negociaciones delicadas entre las partes en conflicto.
La preocupación por el programa nuclear iraní
Al referirse a la situación en Irán, Grossi sostuvo que la reciente ofensiva militar de Israel y Estados Unidos tiene características diferentes a la operación realizada en 2025. En aquella ocasión, los ataques se concentraron exclusivamente en instalaciones nucleares específicas, mientras que la actual campaña presenta objetivos más amplios de carácter militar, político e infraestructural.
El funcionario detalló que dos instalaciones nucleares iraníes fueron alcanzadas durante los ataques recientes: Natanz e Isfahán. Sin embargo, aclaró que los daños observados hasta el momento no superan de manera significativa los registrados tras los bombardeos del año pasado.
Aun así, advirtió que el desarrollo del conflicto podría modificar la situación, ya que no puede descartarse que en el futuro se produzcan nuevos ataques contra instalaciones nucleares.
Grossi también alertó sobre un elemento central del conflicto: el nivel de enriquecimiento de uranio alcanzado por Irán. Según indicó, el país acumuló una cantidad “exorbitante” de material nuclear con una pureza muy cercana a la necesaria para fabricar un arma nuclear.
El director del OIEA aclaró que el organismo no establece plazos sobre cuánto tiempo podría tardar Irán en desarrollar una bomba, pero sostuvo que el nivel de enriquecimiento alcanzado y la falta de transparencia del régimen iraní generan una gran preocupación.
En ese sentido, recordó que en sus informes recientes el organismo ya había advertido que no estaba en condiciones de garantizar que todo el material nuclear iraní se estuviera utilizando con fines exclusivamente pacíficos.
Otra preocupación mencionada por Grossi es la expansión del conflicto hacia otros países del Golfo. Señaló que varios de ellos poseen instalaciones nucleares o reactores de investigación que podrían convertirse en objetivos militares o verse afectados por el desarrollo de la guerra.
Entre esos casos mencionó a Emiratos Árabes Unidos, que cuenta con cuatro reactores nucleares en funcionamiento, además de otros países de la región que poseen instalaciones de investigación o material radiactivo en centros médicos.
El funcionario advirtió que un ataque contra ese tipo de instalaciones podría generar consecuencias ambientales o sanitarias en toda la región.
Grossi también se refirió a las dificultades diplomáticas para resolver el conflicto. Señaló que mantiene contactos esporádicos con autoridades iraníes, aunque reconoció que el contexto de guerra limita cualquier tipo de diálogo profundo.
En ese marco, sostuvo que incluso si los bombardeos destruyeran parte de la infraestructura nuclear iraní, el problema no desaparecería, ya que el conocimiento tecnológico y el material nuclear seguirían existiendo.
Por ese motivo consideró inevitable que, una vez finalizado el episodio militar, las partes deban regresar a una mesa de negociación para encontrar una solución diplomática duradera.
Finalmente, el titular del OIEA también cuestionó el rol de las Naciones Unidas en la actual crisis internacional. Según expresó, el organismo multilateral se encuentra marginado de la resolución de los principales conflictos globales.
A pesar de ello, descartó que el mundo se encuentre ante el inicio de una tercera guerra mundial, aunque sí advirtió que la situación internacional es extremadamente grave y con potencial de expansión si no se logra una salida negociada.







