Hambre: emergencia y urgencia

Tras no pocas polémicas y hasta situaciones violentas como las vividas ayer en Buenos Aires entre manifestantes y la Policía, la Cámara de Diputados de la Nación buscará tratar hoy, en sesión especial, el proyecto de ley que legisladores de distintos bloques de la oposición lograron unificar para declarar la emergencia alimentaria en el país.
El texto consensuado propone una prórroga de dicha emergencia hasta el 21 de diciembre de 2022, el aumento del 50% de las partidas alimentarias y la actualización de esas partidas cada tres meses con un mecanismo que se sustente en el índice de precios y la variación de la canasta básica.
El martes pasado, el presidente Mauricio Macri habilitó a sus legisladores a dar el debate del proyecto bajo una firme condición: que quienes lo impulsan expliquen de dónde sacarán los fondos para sustentar el aumento de los planes alimentarios que proponen.
Más allá de las posturas sectoriales encontradas, algunos datos objetivos parecen atravesar la discusión: tanto las cifras del Gobierno como de entidades tales como la Universidad Católica Argentina o la Organización de Naciones Unidas coinciden en que más 14 millones de argentinos padece por estos días de inseguridad alimentaria severa.
La sociedad paga con graves consecuencias de largo plazo la inseguridad alimentaria: el déficit de alimentos produce problemas en individuos de todos los rangos etarios y el impacto más nocivo se registra en los primeros años de vida. La falta de nutrientes esenciales afecta el crecimiento y aumenta la exposición a las enfermedades.
Es por ello que, más allá de conveniencias, especulaciones y hasta campañas proselitistas, la clase dirigente debería hoy dejar de lado por una vez el egoísmo que muchas veces la caracteriza para, con unas u otras acciones, comenzar a paliar un drama social objetivo.
Quien no padeció el hambre o la inseguridad alimentaria no puede empatizar esas angustiantes sensaciones. Los que sí las sufren a diario esperan que las respuestas no tarden en llegar.

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