“Hay un 900% de diferencia entre lo que recibe el productor y el precio final”

Un tema recurrente es la marcada diferencia existente entre lo que recibe el productor primario y el precio que debe pagar el consumidor al adquirir el producto en la góndola. El ingeniero agrónomo Marcelo Betancud opinó al respecto a través de FM Vos (94.5) y de Diario San Rafael.
Como informó nuestro diario –a modo de ejemplo–, del precio del kilo de yerba-mate que se ofrece en la góndola, el productor recibe el 22%, mientras que casi el 40% se lo lleva el Estado en impuestos y lo restante es lo que queda en los distintos eslabones de la cadena de comercialización, hasta que llega a manos del cliente. Betancud expresó que cada rubro agropecuario requiere sus propios análisis. “Nosotros hemos sacado un informe del Observatorio Rural y Agropecuario de Mendoza, con el tema de la fruta y la verdura. Retomamos ese dato ahora porque hay muchas iniciativas que se están empezando a ver, para ver qué hacen con el mercado de la fruta y la verdura, porque es totalmente distinto a la yerba, a la carne y tiene su propia lógica, sobre todo en lo que es el precio cotidiano porque todos los días vamos a la verdulería para ver qué comemos, y sobre todo porque hay un crecimiento del 30% en la pandemia. Era un rubro que venía en caída desde el 2011 al 2019 y después aumenta el consumo debido al encierro, a que la gente salía menos a comer y se empiezan a disparar los precios”, explicó y agregó que esta inflación está dada en la cadena distributiva, en la cadena de comercialización. “Hay un 900% de diferencia entre lo que recibe el productor y el precio final, y el problema está en la intermediación y además, Mendoza tiene una particularidad y es que esas industrias de desarrollo de frutas y verduras, están a 15 kilómetros o menos del cinturón verde de nuestra provincia, no hay tan largas distancias como en otras provincias”, destacó.
Todo esto ha llevado a la existencia de productores que hayan preferido dejar frutas y verduras en la finca pues –señaló– “no les convenía ni levantarlas”.
Considera que se requiere organización para que en algún momento haya “una política frutihortícola seria” y que se vaya planificando la siembra con respecto a las demandas del mercado interno y de exportación.