Por el Prof. Omar Alonso Camacho | Un muerto, una familia destrozada y un indulto con olor a impunidad. Lo que comenzó como “calentura” deportiva en Real del Padre terminó revelando los hilos más oscuros del poder. A 80 años de la tragedia, reconstruimos el rompecabezas de un caso que puso en jaque a un gobernador.
El escenario de la tragedia
En 1946, Real del Padre era una colonia en pleno apogeo. Con más de 9.000 hectáreas cultivadas y una producción de tomate que superaba los siete millones de kilos anuales, el distrito estaba en su apogeo.

Un partido trágico
Entre bodegas, fábricas y chacras, el fútbol era el gran corazón social del pueblo. Cuatro equipos locales animaban los domingos y convocaban a familias enteras alrededor de una cancha que era mucho más que un campo deportivo: era punto de encuentro, identidad y pertenencia.
El 20 de octubre de 1946, el encuentro entre «Los Nogales» y «El Plumerillo» terminó de forma abrupta. En medio de una discusión por el resultado, Abel Asia abrió fuego contra Mariano Fuentelsaz, hiriéndolo de gravedad.
La crónica es escueta, pero las versiones coinciden en una «calentura» del momento: Asia, en un arranque de impulsividad, creyó que Fuentelsaz iba a extraer un arma y se anticipó disparando.
Mariano falleció días después, y el impacto para la comunidad fue devastador. El suceso reavivó tensiones entre las colectividades española y “turca”, categorías que en la Argentina de entonces condensaban viejas rivalidades y prejuicios heredados de la época de los Reyes Católicos, al punto que la familia Asia se vio obligada a vender su comercio para evitar represalias. Pero el drama humano era solo el prólogo de un escándalo institucional.

El escándalo del indulto
La verdadera tormenta estalló en 1948. Tras ser condenado a diez años de prisión, Abel Asia recibió un indulto relámpago por parte del gobernador Picallo, apenas un mes después de dictada la sentencia.
La maniobra fue una afrenta directa a la legalidad: la norma exigía un mínimo de dos años de cárcel para otorgar tal beneficio. Sin embargo, el peso político fue mayor que la ley pues los Asia habían colaborado activamente en la campaña electoral que eligió Presidente a Perón y el favor devuelto olía a pacto de impunidad, a decir de sus detractores.

El desafío de una viuda y el debate legislativo
Paula Velazco, viuda de Fuentelsaz, no se dejó amedrentar por el poder de turno y presentó un pedido de juicio político contra el Gobernador y su ministro de Gobierno por mal desempeño.
El caso llegó a la Legislatura impulsado por el bloque radical, convirtiéndose en un campo de batalla político. El debate concluyó con la creación de una comisión investigadora que se trasladó a San Rafael para recoger testimonios sobre las presuntas irregularidades detrás del decreto, sin arribar a nada concreto.

Memoria contra el olvido
Aunque la presión social logró que el indulto fuera anulado y que Asia regresara a prisión, las sospechas de coimas y favores políticos se diluyeron sin condenas firmes para los funcionarios.
Hoy, a ocho décadas, esta crónica recuerda que la identidad de nuestros pueblos no solo se forja con el progreso agrícola, sino también con la lucha contra sus propias sombras. Una herida que sigue presente en la memoria de Real del Padre.
Fuentes: Diario El Comercio /22-10-46 y14- 9-48), Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados (agosto-setiembre de 1948) y testimonios familiares.







