Homenaje a los maestros de vocación

Nací en Villa 25 de Mayo, la cuna de San Rafael. Entonces era un pueblo pequeño a donde llegaban pocas personas extrañas para visitar a parientes o amigos.
No existía el puente sobre el Dique Galileo Vitale ni las obras hidráulicas que se construyeron posteriormente.
La vida era tranquila y feliz. Sus principales actividades eran la huerta y la granja familiar. No había fuentes de trabajo. Asistía, con mis hermanos menores, a la Escuela Nacional Nº 96 (hoy Escuela Provincial Nº 1-013 “Alfredo R. Bufano”). Terminé de cursar el 5to grado que era el último.
Al año siguiente ya no tenía más posibilidades.
Un día llegó a casa el Director de la Escuela Señor Narciso Sosa Morales, que había caminado los cinco kilómetros de distancia, para hablar con mis padres: -Vengo a visitarlos y pedirles que envíen a la escuela a vuestra hija que cursó el quinto, puesto que se ha conseguido crear el 6tº.
-“Ustedes seguramente comprenden la importancia de completar los estudios primarios para defenderse en la vida. Además se requiere una concurrencia mínima de alumnos para justificar su funcionamiento”.
-“Es muy difícil “contestó mi mamá”.
-“Es la hija mayor quien me ayuda a criar a diez hermanos. Además estamos atravesando un momento delicado”.
-“No se preocupe Doña Rosario. Nosotros les ayudaremos de alguna manera”.
A la semana siguiente de nuevo la visita del Director. Esta vez con un bolso con guardapolvos y cuadernos.
-“Les traigo lo que les prometí”.
Gracias a él puede terminar la primaria y luego otros estudios que me brindaron la posibilidad de vivir una vida decorosa.
Hoy tengo tres nietos cursando en distintas facultades y cuando recuerdo a mis queridos maestros se me humedecen las mejillas y anuda la garganta.
El museo histórico cultural y educativo de la Villa lleva el nombre de Narciso Sosa Morales.

¡Gracias maestros de vocación!

Se merecen el mejor de los homenajes.

Lady Esther
Calderón de Rivero
DNI 3.046.603